Pendientes de que entre en servicio el del puente de los Santos, ya hay más en Viveiro, Cabreiros y en Ortigueira
21 abr 2018 . Actualizado a las 22:06 h.Rodeados de radares. Desde hace días, los conductores que circulan por la autovía del Cantábrico en Ribadeo y Barreiros observan en los paneles informativos de Tráfico advertencias de que se están realizando controles de velocidad, supuestamente, con radares móviles. Ya se sabe que Tráfico insiste en que la medida no es recaudatoria, sino preventiva: «Por su seguridad», pero lo cierto es que a muchos extraña la cantidad de radares que se están instalando. A los dos de tramo en la A-8 en O Fiouco, se sumará el ya instalado en el puente de los Santos que controlará la velocidad a la que se circula en los dos sentidos, en un tramo que no es especialmente conflictivo (apenas se recuerdan accidentes) y que por el contrario presenta un firme defectuoso, con baches que afloran periódicamente.
Además, las carreteras lucenses tienen un nuevo radar fijo, en un tramo que se usa mucho desde Viveiro para dirigirse a Lugo o A Coruña. Está situado en la carretera LU-540 (Viveiro-Cabreiros), a la altura del kilómetro 35, a su paso por Roupar. El radar está instalado en el margen derecho de la calzada si se circula de la costa al interior, en un tramo con algunas curvas y con pendiente en el que la velocidad está actualmente limitada a 60 kilómetros por hora. Es el segundo fijo colocado recientemente en vías de la provincia de Lugo, ya que en la cuesta de Oural, dentro del corredor de Sarria a Monforte, se acaba de instalar otro. No está en una zona de curvas, sino en una recta de algo más de dos kilómetros de longitud.
Desde hace varias semanas, en la subida de Mondoñedo hacia el alto de O Fiouco está instalado otro radar de tramo en dirección a Lugo: controla la circulación entre el kilómetro 545,6 y 550,2, es decir, 4,6 kilómetros en total. El radar, que funciona desde finales de marzo, mantiene el control sobre un tramo en el que la velocidad máxima autorizada en de 100 kilómetros por hora.
La novedad está en el radar de tramo de O Fiouco en dirección a Asturias, que desde hace unos días controla la mitad de kilómetros que los orginales. De los nueve que abarcaba cuando se puso en servicio ha pasado a cinco. Los automovilistas que circulan por la A-8 ya ven que el panel informativo recoge la nueva información.
Y más al oeste, Tráfico ha colocado un nuevo radar entre Cedeira y Ortigueira.
Y mientras, circulamos por tramos tercermundistas
La proliferación de radares, fijos y móviles en la comarca de A Mariña y sus aledaños contrasta con el estado tercermundista que presentan algunos tramos de carreteras. A la espera de la mejora ya adjudicada, la de la costa es un buen ejemplo, tal y como reflejan las fotos que ilustran esta información. Pero hay más: el tramo Ribadeo-Vegadeo ha sido parcheado estos días, una mejora sin duda insuficiente en una de las carreteras que presenta un mayor índice de siniestrabilidad en el país. La A-8, en Ribadeo y singularmente en el puente de los Santos es otro buen ejemplo. Una infraestructura relativamente reciente, en la que periódicamente afloran baches, sin que se le ponga remedio definitivo. La queja más habitual, sobre todo en las redes sociales, es que si bien Tráfico asegura que su objetivo con los radares no es recaudar, sino prevenir accidentes, lo cierto es que no estaría de más que ese dinero se reinvirtiese en las carreteras de A Mariña. También que la preocupación que se observa en instalar radares no es equiparable a la que muestra la administración para mejorar las carreteras de una de las comarcas con más proyección de Galicia.