Los expertos que participaron ayer en la charla en Ribadeo sobre el botellón pusieron sobre la mesa datos que hablan de un problema de enorme magnitud
22 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Voume asustada do que escoitei hoxe aquí. Teño unha nena de 12 anos, e voume asustada». La frase que pronunció ayer una madre en el tramo final del debate organizado por el Concello de Ribadeo sobre el botellón, en el que participaron expertos del ámbito de la sanidad, la prevención de drogodependencias y las fuerzas del orden, resume una sensación generalizada. Asistió numeroso público, más de medio centenar de personas, lo que habla del interés que suscita el tema en Ribadeo. Los ponentes pusieron sobre la mesa datos que hablan de una realidad preocupante, de un problema, el consumo de alcohol por menores, que va a más, que la sociedad consiente ?y muchos afectados ocultan- porque no es consciente del riesgo que se corre. Más que para solucionarlo, para hacerle frente, hace falta voluntad política, por encima de intereses. El problema es de raíz: no es que beber alcohol se acepte, es que incluso socialmente está bien visto.
«Abordaxe do botellón ante o consumo excesivo de alcohol na mocidade» fue el título del acto, que abrió Manuel Isorna Folgar, técnico de prevención de drogodependencias en el Concello de Catoira. Como experto de la realidad del botellón en Galicia, habló de una responsabilidad compartida: «A culpa como é de tantos, dilúese. Acaba de morrer unha nena de 12 anos en Madrid. ¿Hai alguén no cárcere por elo? Non. Nin o vai haber. O caso é que é un milagro que non haxa máis mortes».
Eva López, jefa del servicio de Urxencias del Hospital da Costa, incidió en que a la hora de tratar las intoxicaciones etílicas no hay ningún antídoto para el alcohol. En lo que va del año en el hospital se atendieron 13 casos por intoxicaciones moderadas o graves: «Pero son moitas máis. O dato é enganoso, porque as intoxicaciones etílicas en un gran número veñen acompañadas de outras lesións, traumatismos por exemplo, que figuran como diagnóstico principal». De esos 13 casos, 3 eran menores.
Isabel López, directora del Centro de Saúde de Ribadeo, comentó que en lo que va de año llevan atendidos dos casos de comas etílicos de menores, de un joven de 16 años y de una chica de 15. «Pero estou convencida, pola miña experiencia en Urxencias, que houbo moitos máis: ¿A onde levaron a eses cativos?».
José Ramón Fernández, inspector jefe de la Policía Autonómica en Lugo, que persigue la venta y el consumo de alcohol a menores, explicó el trabajo que realizan. Cuando descubren a un menor bebiendo elevan una denuncia que, en caso de ser leve, puede derivar en una sanción a los padres de entre 0 y 3.000 euros. Por su experiencia, dijo, en el trámite administrativo se suele reducir a cien o permutarla por trabajos para la sociedad.
Para Susana Fernández Pernas, de la Unidade de Drogodependencias de Burela, el problema del botellón es también educativo, «dos límites e normas que hai que poñer na familia».