Nueva imagen sin perder el origen

Yolanda García Ramos
yolanda garcía VIVEIRO / LA VOZ

A MARIÑA

x. f. ramallal

Hace una semana reabrió el local tras una reforma y cumplir 85 años el 13 de julio

11 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Adega Casa Chao en Viveiro tiene solera. Fundado en 1931 por Antonio Chao Vázquez, sigue siendo negocio de alma familiar, fiel a sus orígenes y cuidando al cliente como siempre. Pero a la vez mira al futuro, en el que las nuevas tecnologías imperan y a nivel comercial toca asumir ciertos cambios. En ese punto de inflexión, de apertura a una nueva etapa, acaba de reabrir sus puertas tras una reforma que sus dueños esperan dar por finalizada totalmente en octubre.

Por ahora, la primera planta, a la que se accede tanto desde Margarita Pardo de Cela como desde la avenida de Galicia, ofrece un aspecto moderno, luminoso y abierto gracias al cristal. Una pared entera, que va de calle a calle, es un homenaje al mundo del vino. Francisco Chao Pino habla de caldos y más: «Fai unha semana aquí había 3.800 botellas. Chegamos a mil referencias diferentes de brandis e coñacs, 400 de whiskis, 300 de ron, e bebidas máis variadas, vodkas, xenebras... Sempre nos gustou ter algo representativo de todo». Además del económico, hay un valor sentimental en tal pasión enológica. Una botella, para ellos recuerdo especial, lleva la dedicatoria serigrafiada de Pedro Domecq al fundador de Casa Chao, «polo bo cliente que era». «Outra botella chegounos hai 2 meses -cuenta Chao Pino, sumiller desde el año pasado- e é un López de Heredia. É unha das bodegas máis míticas do mundo, de La Rioja, que sabía que iamos abrir outra etapa e nola regalaron. So fixeron dese mesmo rosado 12 botellas para todo o mundo».

Además de ofrecer productos de todo tipo y gama de precios, la reciente reforma ha permitido incorporar novedades, como una cava de quesos internacionales, a partir de septiembre, especializándose aún más.

Al lado, brilla la balanza belga que Adega Casa Chao guarda como un tesoro que ha pasado de generación a generación. Aún la utilizan, con su correspondiente juego de pesas. La idea final del proyecto, añade, es tener listas las tres plantas, de casi cien metros cuadrados cada una, en el mes de octubre. En la segunda fase, pendiente de reforma, se prevé crear un espacio multiusos que pueda servir de aula didáctica para catas y formación a la vez que sala de exposiciones si se solicita: «O fin é achegar á xente de maneira máis sinxela outro mundo, dos viños, güisquis, rons, queixos, xamóns, etcétera».

Con respecto a las impresiones de la clientela, subraya: «O cliente veu un cambio moi sustancial. O que valora é a nova disposición de todos os produtos, que se ve todo máis claro e limpo. A decoración era a mesma que tiña meu avó, por exemplo as molduras e o chan de pedra. É unha esencia do de antes». Reconoce que la cultura gastronómica va a más, se aprecia el producto gallego (cita la seleccionada faba de Lourenzá) y «a xente interésase máis hoxe no maridaxe», añade. Venden «a todo o mundo, Estados Unidos, Inglaterra, moito a Centroeuropa... e todo co boca a boca, pero agora xa está montada a páxina web, cunhas 2.000 fotografías. En breve sairá», dice. La primera pregunta de la conversación cierra el reportaje. ¿Qué diría el fundador si viera este cambio?: «Creo que se sentiría moi orgulloso. Xusto o 13 de xullo abría por primeira vez, hai 85 anos. Él, de sus padres y del abuelo, no heredó solo genética, también una filosofía propia: «As tres haches: honradez, honestidade e humildade». «Non queremos perder de onde vimos. Somos un ultramarinos», señala.