Lo que sucedió en Navia es terrible. De lo peor que le puede ocurrir a alguien. Que el mar se lleve a un pequeño de tan solo 20 meses de los brazos del propio abuelo con el padre delante... estos días los medios se hacían eco de un mensaje del propio progenitor en las redes sociales desolado por la pérdida, como es de suponer, y expresando las gracias a cuantos participan en el operativo de rescate. Pero todos sabemos lo que son las redes sociales (una gran ventaja, sin duda, un salto tecnológico que está transformando esta sociedad); al momento aparecieron más de doscientos comentarios de todo tipo. En las redes sociales no se respeta el luto. No hay duelo en Internet.
Las redes sociales sirven para todo y para todos sin identificarse: mismo para una cita a ciegas como para quedar y darse de palos. Quien se arriesga, ya sabe.