Niebla, mar y rocas

Pablo Mosquera
PABLO MOSQUERA DESDE LA ATALAYA

A MARIÑA

04 nov 2015 . Actualizado a las 20:32 h.

El Océano se salía del mapa, no había dónde ponerlo. Es tan grande, desordenado y azul, que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana?». Hay pocas posibilidades de contar algo tan hermoso como lo hizo Pablo Neruda. El mismo que guardaba en su casa de Isla Negra una colección de mascarones de proa pertenecientes a barcos hundidos en el Cabo de Hornos. Almas de marineros que no pudieron colocarse un aro en el lóbulo de la oreja izquierda.

Y Otero Pedrayo publica en 1957, «Entre a vendimia e a castañeira», dónde le dedica una historia a La Santa Compaña. Y es que, en tiempo de otoño: uva, maíz y castañas, son alimentos de las ánimas. Esas que podemos percibir entre las rocas graníticas de las rompientes en la Estaca de Bares una tarde de niebla, y así poder contar ante el animal fuego de alguna vieja lareira, como se cruzan almas de pecios y marinos del Cantábrico con el Atlántico poniendo como testigo los haces de luz que proyecta la linterna del faro más al norte en la Península Ibérica.

En aquella Irlanda que en otoño inspiraba relatos a Cunqueiro, cuando el rey de la lluvia se desposó con una hija del viento del oeste, y de tal unión nacieron: hoja seca, noche larga y dulce fuego. Todos presentes en la puesta de sol del último día de octubre, serán los Druidas de nuestros Castros Marinos capaces de romper los muros que separan a presentes y ausentes, aun tras la cristianización de la fiesta del Samhain, usando de las funciones de ánimas en iglesias para el refugio, como la que les recomiendo en Santa Eulalia de Lago, en el Concello de Xove, dónde disponen de unas escaleras de piedra para subir a su campanario y tañer sus bronces recordando al vecindario que nos encaminamos hacia el invierno.

Cuantas tardes de niebla cerrada han sido puerta de entrada de los vivos en el mundo de los muertos, en una costa que se transforma de hermoso esmeralda a gris plomizo o se hace blanco espuma cuando las rocas son cuchillos en las cuadernas del barco.

Samhain mariñano. Sombras de Stonehenge para recordarnos que somos la Britonia de Maeloc.