Con 75 años, estudia acordeón en el Conservatorio Profesional de Música
22 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«Es como un cariñito, nada más», contesta Carmen Lillo (Madrid, 1940) a la pregunta de qué le motivó a componer una pieza y dedicarla a la ciudad que la acoge desde hace 10 años. Habanera a Viveiro es el título de la obra que hoy se estrena en el concierto de fin de curso del Coro de Adultos del Conservatorio de Música de Viveiro, a las 20.30 horas en la iglesia de San Francisco. Además de la formación viveirense actuará la Coral Polifónica de Foz.
-¿Cómo se le ocurrió esta especie de homenaje musical?
-Estábamos cantando en el coro una habanera y era de un cubano al que le encalló el barco y llegó a Torrevieja. De allí no quiso marchar. Así decía la letra... ¡gual que yo en Viveiro!, pensé.
-¿Compuso alguna vez?
-Hice trabajos de adaptación pero para mí esto es novedad. Puede decirse que casi la hice para mí pero Antonio [director del conservatorio] la oyó y me dijo ?¿cómo no la adaptas al coro??. Al principio estaba hecha para piano pero me dijo que en coro podía funcionar. ?¿Y qué coro se atreve a cantar esto??, le respondí yo. ?Que sí, mujer, que sí, ya verás como funciona?, me contestó. Así que la cogí y armonicé.
-¿Le hace ilusión el estreno?
-Hombre, me hace ilusión porque nunca pensé que se haría así, cantada. Antonio me dijo que no tenía que tener complejos.
-¿Cuánto tiempo lleva viviendo en Viveiro y cómo llegó aquí?
-Desde el 2006. Me trajo la casualidad. Tenía un pequeño apartamento por la zona de Levante, donde hacía un calor impresionante. Quería venirme al norte, porque lo mío no es el calor. Vi un anuncio de pisos por Viveiro, Cariño, Mugardos... y entré a informarme. ?Quiero un pueblo con playa, no una playa con pueblo? le dije al de la agencia. ?Quizás Viveiro, lo que pasa es que lo peor es el frío?, me respondió. Yo le dije que el frío se combatía con ropa y es más difícil combatir el calor. Ese fin de semana ya me vine, con perro y gato, lo vi y lo compré. Así empezó la historia. Yo no conocía a nadie. Vivía en Madrid. Cuando me enseñó el plano el chico de los pisos dije ?¡anda! y tiene conservatorio?. Había estudiado piano de pequeña pero uno decide su vida según las circunstancias y me tuve que dedicar a la primera enseñanza. Mi vida fue por otros derroteros pero mi tema pendiente era la música. Hice cursos de piano, además he sido muy melómana. De hecho me he pasado la vida escuchando a Bach, Bethoven y Mozart y tengo una colección muy importante en LP. Me matriculé en el conservatorio con 65 años.
-¿Fue como cumplir un sueño?
-Prácticamente en Viveiro he cumplido el sueño de mi vida y pienso que es una pena que no haya más medios económicos para el conservatorio. En Madrid hubiese sido impensable ir a un conservatorio a mi edad, por muy bien que tocara, porque quieren jóvenes promesas y no están pensados para aficionados. Aquí, sin embargo, se tiene otro concepto. Al que le guste la música puede ir al conservatorio o bien en el aula de adultos o haciendo un paso de grado. He tenido muy buena relación con mis compañeros, era la mayor de clase y casi del conservatorio. Me llevo muy bien con los cativos y me he adaptado a ellos.
carmen lillo compuso una habanera a la ciudad viveirense, que estrena hoy