En A Costa da Morte ya hay concedida una de 10 megavatios

Jaime Bermúdez

A MARIÑA

La biomasa, principalmente la de procedencia leñosa, ha sido la fuente de energía más importante desde el descubrimiento del fuego hasta la revolución industrial, y todavía hoy lo sigue siendo en muchos países. En las últimas décadas, muy especialmente a partir de la primera gran crisis del petróleo, se han apostado por las fuentes renovables, entre las que se encuentra la biomasa, con el fin de disminuir el consumo de los combustibles fósiles y ayudar a la reducción de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

Las dos formas de aprovechamiento más usuales de la biomasa forestal son la producción de calor, principalmente calefacción y agua caliente, y electricidad.

Si es viable y sostenible, hay espacio

En este sentido, Ignacio de Colmenares, consejero delegado de Ence, anunciaba posibilidad de la instalación de tres plantas, una de 50 megavatios y dos de 40, para producción de electricidad en Galicia. Una se ubicaría en A Mariña o la Costa da Morte, entendemos que utilizando cultivos energéticos forestales, ya que supondría una demanda de 0,5 millones de toneladas año, y en A Costa da Morte ya hay concedida una de 10 megavatios a Gas Natural Fenosa, al amparo del Decreto 149/2008 de la Xunta de Galicia, con un consuma de unas 0,12 millones de toneladas anuales de biomasa procedente de los residuos de las cortas, de las podas y limpiezas de matorral. Por ello, una central de esas características en A Costa da Morte sería contemplada con cierta preocupación por la industria de la transformación de la madera y del proyecto ya concedido, por su posible incidencia sobre el precio de la materia prima.

Parece razonable plantear la conveniencia de evitar la combustión de toda la madera que pueda ser utilizada como materia prima, pero también es cierto que cualquier iniciativa que permita incrementar la producción de nuestros montes, de forma económicamente viable, socialmente beneficiosa y sostenible medioambientalmente, en principio, no debe ser rechazada, hay espacio para todos.