Chavales de Aspanane, en Viveiro, hablan de su trabajo y cuentan qué les han aportado las jornadas sobre educación sexual. Quieren repetir
23 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Alba Fernández Jiménez tiene 31 años; Luis Alberto Tallón Parapar, 30; Ángela Vázquez Valella, 19; y Antonio Lago Varela, 35. Viven todos en Viveiro, aunque Alberto es de O Vicedo. Trabajan en el centro ocupacional de Aspanane (Asociación de Pais e Nais de Nenos e Adolescentes con Necesidades Especiais), en Lavandeiras. Alba, Alberto y Ángela, en el taller de cerámica, diseñando y fabricando tazas, platos, jarrones, ceniceros, trofeos e incluso artículos de joyería, de barro rojo, gres, porcelana o vidrio. Y Antonio, en el de carpintería, pintando y construyendo bancos, lámparas, percheros o paragüeros, aunque su tarea favorita, confiesa, «é lixar e pintar as pezas de madeira».
Alba, una chica locuaz y extrovertida, explica que las creaciones de Aspanane son cada vez más demandadas para obsequiar en bodas, primeras comuniones o cualquier tipo de banquete o celebración. El centro (que también cuenta con un taller de serigrafía y tampografía) atiende encargos de empresas o particulares. Estos jóvenes y sus 33 compañeros compaginan su ocupación profesional con actividades extraescolares: excursiones (varios viajarán pronto a San Sebastián), deportes (este fin de semana participarán en unas jornadas de deporte adaptado, en Santiago) o el coro (ensayan los jueves, canciones como Ai se eu te pego o Tractor amarillo). Y hace unas semanas vivieron una experiencia insólita, que confían en repetir. La psicóloga del centro, Alicia Lage, coordinó las primeras jornadas de educación afectivo-sexual, con formadores especialistas en discapacidad y sexualidad. Lage destaca «a actitude dos rapaces, moi positiva; prestaron atención, participando, con respeto. Igual que os pais e demais familiares, moi motivados e con moito interese. A resposta foi marabillosa, quedaron con gañas de máis».
Los chavales quieren repetir la experiencia y seguir aprendiendo. «Gustoume todo porque non coñecía moitas cousas e aprendín», afirma Ángela. Ya había hablado con sus padres de sexo, pero los formadores profundizaron en cuestiones como «o respeto ao que quere a parella, ter coidado dos descoñecidos para que non haxa abusos...». A Alberto le ha quedado claro que «las cosas privadas (relaciones o masturbación) no se pueden hacer en lugares públicos». «Non teñen por que verte», apuntala Antonio, muy satisfecho por haber «repasado» cuestiones que ya conocía y haber descubierto otras.
Alba se ha quedado con la importancia de la higiene, «lavarse, para non coller unha enfermidade». Algunos no sabían que «hai xente á que lle gustan os do mesmo sexo» y ahora conocen el significado de homosexual (gay y lesbiana), bisexual o travesti. Entienden qué significa «gozar dun mesmo» y para qué sirven los métodos anticonceptivos: «Para non quedarse embarazada», dice Ángela. Alberto apunta que hombres y mujeres tienen cuerpos diferentes, que van cambiando con el tiempo.
Son jóvenes capaces, creativos y muy curiosos. A Alba le gusta mucho pasear; a Alberto, andar en bici; a Ángela, el ordenador y sacar a la calle a su perro, Charlie; y a Antonio, ver deportes en la televisión. Les apasiona viajar y relacionarse con los demás. Y puntúan con «un dez» a la cocinera de Aspanane, Mónica, y a Alicia, la psicóloga, orgullosísima de sus logros.