Coinciden en que habrá que recortar gastos, pero discrepan de dónde
18 mar 2012 . Actualizado a las 07:10 h.Desconcierto vecinal. Preocupación entre los acreedores. Reproches políticos al interventor. Incertidumbre sobre el acceso al crédito estatal para saldar deudas pendientes. Esas reacciones, y algunas más, ha desatado en Viveiro la situación económica del Concello. Intuida pero aún por concretar, las alarmas volvieron a saltar al saberse que se deben entre siete y nueve millones de euros a proveedores. Y hay que sumarle lo de entidades bancarias. Ante un problema tan grave, PSOE y PP, los dos grupos mayoritarios, se culpan. Coinciden en que hay que recortar gastos, pero discrepan de nuevo al decidir de dónde.
El desencuentro entre las filas socialistas del alcalde Melchor Roel y las populares del concejal César Aja volvió a quedar patente ayer. Convocaron dos ruedas de prensa y explicaron su particular visión del problema.
Flanqueado por el portavoz Antonio Bouza, y por el edil Celestino García, Aja le dio la palabra a Bouza. Aunque el jueves criticó al interventor, ayer esgrimió informes de ese funcionario sobre «incumplimientos económicos» en las cuentas del 2009 y 2010. Mencionó repetidas prórrogas del presupuesto, «gastos sin crédito» e «irregularidades» en contratos. Lamentó que el bipartito PSOE-BNG haga «caso omiso» al interventor. Todo eso, prosiguió Bouza, «cobra mayor importancia» ante la deuda con proveedores. Sostiene que el PP se fue en el 2003 debiéndoles «unos tres millones, mientras solo han hecho falta cuatro años para que el gobierno de Roel acumulase una deuda de seis millones». Aja se preguntó «dónde va el dinero» y, aun admitiendo que «es duro decirlo», cree que sanear la economía del Concello pasa por «una rebaja sustancial de sueldos a todo el personal municipal, o por despedir gente».
Roel aportó «cifras reales y contrastables». Dice que cuando llegó a la alcaldía, el Concello debía 7,18 millones a bancos, 3,8 de facturas sin aprobar y 300.000 por sentencia. El presupuesto local era de once millones y un plan de saneamiento financiero impedía contraer más deudas, pero «no pagaron y se endeudaron en 4,1 millones más». Desde el 2003 hasta ahora, continuó el alcalde, saldaron 6,61 millones que atribuye al PP. Aunque en los últimos cuatro años se recaudaron unos cuatro millones menos que antes por licencias de obra, dice que desde que gobierna se deben a proveedores 6,46 millones. En definitiva, concluye que sin la «herencia del PP, el Concello no debería nada a proveedores».
Roel invitará a todos los grupos políticos a diseñar el plan de saneamiento financiero, que espera que el Estado acepte. Admite que habrá que recortar gastos, pero sin mermar servicios básicos ni la plantilla.