La decisión de la plantilla de Muebles Hermida, que votó por abrumadora mayoría (133 votos a favor y 37 en contra) aceptar la propuesta que hizo la empresa de despedir a 75 personas con 25 días de indemnización y un máximo de trece meses, no ha relajado el ambiente en absoluto en la fábrica de Lourenzá.
Por un lado, un buen número de los trabajadores despedidos, que ahora mismo ya no trabajan, sino que disfrutan de permiso retribuido, se concentraban ante la fábrica ayer por la mañana. Por otro, el presidente del comité se cerraba en banda, negándose a facilitar ningún tipo de información. Su único mensaje: «Estamos resolvendo cousas, non teño información que dar hoxe». Por no explicar, ni siquiera explicó si el acta de conformidad, trámite obligatorio para continuar la tramitación del Ere, se había firmado o si todavía continuaba sin firmar.
Por la tarde circulaban informaciones de todo tipo. Desde que un grupo de trabajadores se habría presentado en su casa culpabilizando al comité, especialmente a los miembros de MCA-UGT de la situación. Por otro, las supuestas discrepancias que habrían surgido dentro del sindicato.