Mucho más que un premio

A MARIÑA

Tras la pompa, la etiqueta y el protocolo espartano de anoche en el Teatro Campoamor, en Oviedo, donde tuvo lugar la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias, hoy llega el momento distendido, el familiar, de apego a la gente. Así se concibió desde el principio el premio al Pueblo Ejemplar. Felipe y Leticia cumplirán como siempre, saludando y escuchando vivas y piropos de la gente. El Príncipe sabe bien la lección y cumple perfectamente su misión (no faltará, si se da la ocasión, coger a un niño del público en brazos), y lo hará -creo- sinceramente, pues es probable que en ningún sitio se sienta tan querido como lo es en Asturias. Felipe y Leticia, inevitablemente, restarán protagonismo a quien realmente lo tiene, que es el pueblo de San Tirso y la asociación cultural premiada, entusiasta como pocas en divulgar la tradición. San Tirso linda con Trabada y tiene 542 habitantes. En el banquete de hoy se esperan a 800 personas (todo el pueblo está invitado). San Tirso es el protagonista, no Felipe ni Leticia. Es la demostración de que la gente de un pequeño lugar, con entusiasmo y tesón, puede hacer cosas admirables.