«La manera en la que se trabaja aquí es buena para el enfermo y para nosotros»
20 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Yo me iría de aquí si me pudiera llevar el hospital conmigo». Transmitiendo optimismo e ilusión, lo dice quien lleva veinticuatro años viéndolo crecer y desarrollarse. Implicada en la conmemoración de los primeros veinticinco años del Hospital da Costa, Berta López Ponce, la jefa del laboratorio, repasa cómo evolucionó un centro del que se siente «muy orgullosa, porque se trabaja muy a gusto y muy bien, se hacen muchas cosas y con mucha calidad».
-El hospital estaría en pañales cuando llegó usted...
-Menos que en pañales. Este laboratorio se montó con cosas que había en la Casa do Mar de Burela, adonde iba toda la gente del área a pincharse. Subieron lo que tenían ahí, que era totalmente antediluviano... El laboratorio era como ahora, una cosa muy alargada que tenía cuatro aparatos en la entrada. A finales de 1987 comenzaron a llegarnos aparatos algo automatizados.
-¿Cuánto personal había?
-Conmigo, tres analistas, seis técnicos de laboratorio y algún auxiliar de clínica.
-¿Y cuántos son ahora?
-Veintiocho, dieciséis técnicos, tres analistas, dos microbiólogos y dos hemátologos, una supervisora de enfermería y otra enfermera de consultas y de banco, así como tres auxiliares administrativas. Yo soy la jefa del servicio y del equipo facultativo, y la supervisora se encarga del personal técnico.
-Comparar el trabajo de entonces con el de ahora...
-En 1987 atendíamos a unos 150 pacientes al día y les hacíamos la bioquímica básica, básica... Parece que no pasa el tiempo, pero el mundo del diagnóstico va muy, muy rápido. Entonces hacías cuatro cosas, pero hoy la mayor parte se hacen aquí. No cerramos nunca. Ahora tenemos alrededor de 700 pacientes al día, entre hospitalizados, de consultas que quieren pincharse aquí, los 200 que nos traen cada día de los catorce puntos de extracción periférica [centros de salud], más ciento y pico urgencias, las dosificaciones de sintrom del todo el área, unas 300, y unos 100 estudios de bacteriología, que van por otro lado.
-¿Cómo evolucionaron?
-En 1988, cuando empezamos a automatizarnos y la bioquímica de rutina podía ir un poco más rápido, empezamos a montar algunas determinaciones hormonales, de fármacos... Fuimos el primer laboratorio de Galicia, y de los primeros de España, que nos informatizamos. En 1989 ya pasamos de un registro manual a uno informatizado. Eramos gente joven y nos lanzamos a la aventura de la informática. Nos hemos modernizado. No me asustan los cambios. Cada cosa nueva que ha salido y que podía ir bien en este hospital, la hemos implementado. Personal no hemos ganado tanto, todo ha sido a base de tecnología, todos los equipos que tenemos suelen ser los últimos del mercado. Es bueno para los pacientes y para nosotros.
-¿Qué pruebas practican?
-Los hemogramas, para que la gente sepa si tiene anemia, y el estudio bioquímico básico: glucosa, colesterol, función hepática, función renal, si eres diabético... Además de los rutinarios de sangre, orina y bioquíomica, hacemos fraccionamientos de colesterol, marcadores de hepatitis, estudios hormonales, determinaciones de fármacos... Fuimos de los primeros en Galicia en los marcadores cardíacos, un enorme avance, como otro nuevo, de insuficiencia cardíaca, que permite saber si una fatiga es por un problema respiratorio o cardíaco... También nos ocupamos de las donaciones de órganos Cuando aparece un posible donante, antes de plantearlo a la familia, yo, que siempre estoy localizable, y una técnica aplicamos el protocolo nacional y, si decimos que vale, se le dice a la familia y, si accede, se movilizan los helicópteros para venir a por los órganos.
-Poco de eso se sabe...
-Somos el servicio más desconocido, pero no pasa nada y nos gusta poder trabajar así. Yo soy médico y me gusta la medicina. Aunque son muchos pacientes, tenemos la suerte de que podemos verlos cada día. Entre nosotros hablamos de los enfermos y, si consideramos que necesita una prueba especial, la pedimos y la adelantamos. La manera en la que se trabaja es buena para el enfermo y para nosotros. Los médicos nos conocemos todos, llevamos trabajando juntos mucho tiempo, lo que quieres realmente es solucionar problemas. Si tienes un caso complicado, te puedes dedicar a él, hablas con el internista, con el hematólogo... Yo, que hago los marcadores tumorales, si veo uno alto, llamo al médico de cabecera del paciente, si es del área sanitaria, y le digo, fulanito de tal, que se pinchó hoy, que se venga para el hospital... Se le llama, se viene y se le opera. Eso es inviable en los grandes hospitales. Nosotros tenemos un sistema de alertas de teléfono, llamamos directamente a los médicos cuando hay algo raro. Los enfermos no se enteran, pero yo conozco a la gente en tubo, gente a la que sigues porque llevas haciéndole análisis desde hace años y me conozco nombres, apellidos y a alguno hasta les pongo cara.
-¿Cómo está el laboratorio?
-De espacio, muy mal. Es el único servicio que no creció nada en estos veinticinco años, pero la tecnología sí. Hemos ido tirando tabiques, los tendidos eléctricos son de hace veinticinco años, necesitábamos el doble de espacio... Cada vez que viene un conselleiro, aprovecho para decirles que necesito espacio.
-¿Está previsto ampliarlo?
-Van a ampliar urgencias y el acceso de enfermos de urgencias a rayos, que es importantísimo. En esa obra ganaríamos ciento y pico o doscientos metros cuadrados... Nos vienen bien cuando no tienes nada.
-¿Cuánto tardan las analíticas?
-La respuesta es en el día. Con el Ianus (un programa informático), los tubos que recibimos identificados con código de barras lo dejamos validado al final de la mañana y, en ese momento, el médico ya ve el resultado en su ordenador. Temos un estudio para las urgencias y, la determinación que más tarda son 45 minutos. Pensé que con el Ianus iba a bajar el volumen de peticiones, porque los análisis están ahí y pueden consultarse, pero no ha sido así. En las áreas se quejan mucho de que tienen una demora importante. Hay que priorizar. Cuando es urgente, lo metemos como sea; cuando es preferente, entra a mayores de lo pactado cada día.
-¿Trabajan más en verano?
-Aumenta mucho la demanda y en el laboratorio se nota mucho. Vienen, se estudian aquí todo y se van con todo hecho...
-¿De verdad que el laboratorio no necesita nada más?
-Espacio, espacio, espacio... y espacio. Y personal, como mínimo dos más. Tecnológicamente, de verdad que estamos muy orgullosos. Ahora cambiamos, por una versión más moderna, un distribuidor que, cuando montamos el otro, fue el primero que arrancó en España. Todos los meses nos sometemos a exámenes internos y externos de calidad. De quinientos y pico, hemos sido el quinto laboratorio de España y, ahora, que ya no se hace esa clasificación, somos el número uno por parámetros.
berta lópez ponce jefa del laboratorio del hospital da costa
«Personal no hemos ganado tanto, pero todos los equipos que tenemos suelen ser los últimos del mercado»
«La respuesta a las analíticas es en el día, y con el Ianus el médico ya puede ver el resultado en su ordenador»