Los hosteleros mariñanos constatan cambios en los hábitos de consumo de sus clientes y creen que las pérdidas que predicen se comprobarán a partir de mañana
09 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.Los hosteleros mariñanos todavía miran con incertidumbre y recelo qué consecuencias puede ocasionarles a sus negocios la entrada en vigor de la ley antitabaco. Consideran que esta primera semana de vigencia no sirvió de prueba. «De momento é moi cedo, porque ao coincidir coas festas non sabes realmente como vai ser o día a día. A partir do luns [por mañá] si que se poderá facer unha valoración máis aproximada de se van baixar as vendas», coincidieron en afirmar varios de los hosteleros.
Un café en lugar de dos o tres
Aunque la mayoría no ha notado un descenso significativo en la caja al final del día, algunos sí que han detectado algún cambio en los hábitos de sus clientes. «O maior cambio que notamos ata o momento é polas mañás, na xente que vén tomar o café. Antes había varios que ao mellor tomaban dous ou tres e agora toman un, saen fumar e xa non regresan», explica el propietario de la cervecería burelense O Trisquel.
Asimismo, los encargados de mesones y restaurantes también perciben que los clientes pasan menos tiempo que antes. «A xente fai menos sobremesa e cando veñen tomar as cañas ou os viños, hai máis circulación, cambian antes de sitio», indica Fernando, propietario de O Mesón, en Covas (Viveiro).
Comidas para llevar
Otro de los cambios que se pueden derivar de la nueva ley es el aumento en el número de peticiones de comidas para llevar. Ángel Expósito, dueño del restaurante ribadense O Lar de Manolo, ya se ha encontrado con un ejemplo en su negocio. «Desde hai tempo xa tiña encargada unha comida na que tiña que prepararlle a un grupo de xente un xabaril, pero agora xa me chamaron para ver se llelo podería facer para levar para a súa casa, onde poden fumar libremente», expresa.
Asimismo, en las pocas jornadas de implantación -él no abrió hasta el día 4- de la nueva legislación, este hostelero de Ribadeo también comprobó como el tiempo que sus clientes dedican a la sobremesa ha menguado. «Hai comidas de empresarios ou de traballadores nas que antes se quedaban a tomar unha copa despois de comer para falar dos seus temas e agora deciden irse a outro lugar no que podan fumar», señala con resignación.
Acondicionamiento exterior
La mayoría de todos los hosteleros encuestados sí se plantean la posibilidad de acondicionar los espacios exteriores de sus establecimientos. «Cando se aclaren un pouco máis as cousas, algo teremos que facer na terraza para que a xente poda estar a cuberto á hora de fumar», avanza Fernando, de O Mesón. Igual argumento ofrece el encargado de O Trisquel: «Estámoslle dando voltas a un par de propostas para acondicionar a terraza».
Mientras, en La Fragata de Viveiro ya han dado este paso y cuentan «con un barril a cada lado para que la gente pueda salir con su vino y fumar más cómodos», apunta el encargado del local, Bernard Denereaz.
Para no fumadores desde 2006
En donde prácticamente no se han producido variaciones ha sido en aquellos locales que se vieron abocados o apostaron por prohibir el tabaco ya en el 2006. «A nós particularmente non nos afectou moito», afirma en el encargado de la cafetería Atrezzo de Burela, mientras que Ángeles Piñeiro, propietaria de la cafetería focense Xoyma rememora y avisa a sus compañeros de gremio que «no 2006 foi duro ao principio e houbo perdas, pero ao final con vontade e traballos saes para adiante», confirma.
El establecimiento burelense, cuya terraza está en unos soportales, ofrece la posibilidad de fumar sin mojarse, pero en el focense, donde no la hay, «a xente xa cambiou o hábito e agora non ves a case ningúen na porta. Fuman camiño doutro sitio».