Viven en Benquerencia y estudian en la UNED de Foz. Rocío no cejará hasta que se licencie en Filología Inglesa y Zeltia ansía iniciar las clases de Psicología
10 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.A Rocío Blanco, que nació y vive en Benquerencia, y a su hija Zeltia Martínez la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) les ha permitido cumplir un deseo difícil de alcanzar por otra vía. La madre completó la formación obligatoria, BUP y COU y, en vez de realizar la selectividad, se matriculó en la Escuela Oficial de Idiomas de A Coruña para cursar inglés, francés y gallego. «Después me casé, tuve dos niños, acabé quinto de inglés y lo dejé todo», cuenta. Desde entonces, reconoce, tenía «la espinita de no haber hecho una carrera».
Aquel anhelo fue a más y en 2004 se decidió a hacerlo realidad. Al no haberse examinado de selectividad tuvo que superar el curso de acceso para inscribirse en Filología Inglesa, en la UNED. El primer año aprobó seis asignaturas, el segundo, cuatro y, a partir de ahí, «con los niños y cada vez más estrés», optó por matricularse en una o dos materias por año. «Tengo hechos dos cursos menos dos asignaturas y de tercero aprobé otras dos. La licenciatura son cinco años, pero a este ritmo tendré que cambiarme para el grado (plan Bolonia)», explica. Empezó en A Coruña, asistiendo a las tutorías una vez cada 15 días «y la semana del medio con apuntes de los compañeros». El aula on-line la salvó. Ahora solo espera que pronto se implante el sistema de videoconferencias para las tutorías en la UNED de Foz, adonde se trasladó al poco de abrir.
En casa los fines de semana
En estos años en casa de Rocío y Zeltia (que tiene dos hermanos más jóvenes) el ambiente ha resultado muy propicio para el estudio. De hecho, el padre también retomó su formación, obtuvo el graduado en ESO y concluyó el Bachillerato. «Estábamos como locos, los fines de semana en casa sin salir. Él es muy meticuloso y lo sacó», señala Rocío. La hija mayor acabó el Bachillerato y, animada por su madre, se examinó de selectividad. Luego optó por un ciclo superior de deportes, que acabó frustrándose entre otras razones por una lesión en una rodilla. Pero su pasión es la música, desde enero canta en el grupo Fénix y lleva un mes aprendiendo a tocar el bajo.
El ejemplo de su madre le ha resultado aleccionador. A Zeltia le gustaría vivir de la música, pero no quiere cerrarse puertas y se ha inscrito en la UNED de Foz para estudiar Psicología. «Es mi primer año, estoy mirando los libros y tengo muchas ganas de empezar», afirma. Internet constituye una herramienta básica. A Zeltia le ayudará a compaginar los ensayos y las actuaciones, más intensos en verano, con las clases.
Voluntad y constancia
Pese a los sinsabores que dejan los suspensos -«cuando apruebo la satisfacción es grande, pero si no me pongo de los nervios», reconoce el palo-, Rocío está orgullosa de haber iniciado esta aventura y quiere llegar al final y licenciarse. No con afán profesional. «Cuando acabe, con 50 y pico años, hacer una oposición..., ¿a dónde voy? Los niños van creciendo y no necesitan ayuda, pero pronto la requerirá mi madre, que vive conmigo y me ha ayudado mucho». Palo y astilla tienen claro que con voluntad y constancia todo se consigue.