El Xacobeo tira, pero no tanto

A.?F.?C. VIVEIRO/LA VOZ.

A MARIÑA

Los caminantes llenan estos días los albergues de A Mariña y consumen en tiendas y bares. Más que al Año Santo, los peregrinos responden a la llamada del verano

07 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cada año hay más personas que eligen el Camiño Norte para peregrinar a Santiago de Compostela. Unos completan el itinerario, desde Irún, y otros recorren su propia ruta, iniciando la marcha en cualquiera de las comunidades cantábricas. Hay caminantes que parten de Ribadeo y completan en ocho o diez días las ocho etapas oficiales que quedan hasta recalar en la plaza del Obradoiro.

Susi Docampo, responsable del albergue de Lourenzá, lleva diez años recibiendo a los peregrinos. «En 2009 ya hubo muchísima gente, más en julio que en agosto, y este año parece que es al revés, desde que comenzó el mes está casi completo todas las noches», explica. En Lourenzá disponen de 20 plazas y el Concello ha habilitado el pabellón polideportivo para alojar a los caminantes. «Tenemos pocas colchonetas pero cabe mucha gente», apunta Docampo.

En el Camiño Norte conviven viajeros catalanes, australianos, valencianos, alemanes, madrileños, italianos, vascos, franceses o checos. En el albergue de O Cargadeiro, en Ribadeo, caben solo 12 y la coordinadora del Xacobeo en esta localidad desvía a muchos al refugio acondicionado por el Concello en la vieja escuela de Vilela, situada a siete kilómetros. Estos días el cupo casi está cubierto a diario.

Los caminantes que duermen en Ribadeo suelen pasar la noche siguiente en Lourenzá, fin de etapa, 29,5 kilómetros. La siguiente referencia oficial se sitúa en Abadín, pero muchos se detienen en Gondán (Barreiros) y, sobre todo, en Mondoñedo. Quieren conocer la catedral y la colección de zapatillas de obispo que atesora el museo, y pasear por el casco histórico.

En Mondoñedo, de abrir y cerrar el albergue y sellar la credencial para obtener la compostela se encarga la Policía Local. Uno de los agentes, Manuel Barro Díaz, relata que el alojamiento ubicado junto al juzgado cuenta con 24 camas y seis colchonetas. En verano se completa muchas noches. «Dan un poco de vida al pueblo», resalta. Hosteleros y comerciantes se benefician de la afluencia de peregrinos, que consumen en bares, restaurantes y supermercados. «Muchos prefieren ir a comprar en la tienda y comer frío o cocinar aquí, es más barato», constata Docampo.

Desde Italia en bicicleta

Entre tanto caminante hay aventureros solitarios, como un italiano que pasó esta semana por Lourenzá en bicicleta, pedaleando desde su país. El Camino no discrimina edad ni condición física, sí las estaciones. El verano manda, sea Año Santo o no. Hasta septiembre no se puede evaluar el impacto del Año Xacobeo en la economía de las poblaciones mariñanas por las que discurre el Camiño Norte. Francisco Iriarte, presidente de Centro Comercial Aberto de Ribadeo, dice que la villa «está desbordada» y los hosteleros no tienen tiempo para las estadísticas.