Los veteranos del club de remo han recuperado una antigua embarcación que recuerda el barrio más marinero, O Celeiriño, y los «traiñóns» de pesca del puerto
14 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El entusiasmo de los veteranos del Club de Remo ha devuelto a Celeiro una de sus señas de identidad: el remo en banco fijo, que lleva a nivel de competición prácticamente parado una década. Celeiro vuelve a tener una trainera, lo más parecido a aquellas embarcaciones que un día alimentaron la industria del salazón y conserva, los grandes botes a remo y vela que hasta las primeras décadas del siglo XX surcaban la ría.
La trainera fue bautizada Celeiriño, en homenaje al barrio de pescadores que hoy, por desgracia, parece el esqueleto de una ballena muerta varada en la playa. Como los brazos de todos los que bogan, la trainera supera los 30 años. Es de madera y perteneció al club vasco de Zumaya hasta recalar en las Rías Baixas, en Cangas, donde la competición sigue viva. Tras ser arrinconada en las regatas por las modernas embarcaciones de fibra de carbono, veteranos remeros de Celeiro se hicieron con ella y la restauraron primorosamente con la ayuda de una empresa local y costeando de su bolsillo la compra de remos adecuados, de madera, también retirados por el club de Tirán. Su navegar es delicioso, muy marinero.
Los de Celeiro habían llegado a competir en los años 70 del pasado siglo con una trainera de Navia pero casi siempre lo hicieron a bordo de bateles, en distintas generaciones. Se recuerda el buen papel en un Campeonato de España en Luanco (Asturias) o, más recientemente, el mérito de sus remeras, campeonas de España. La afición decayó en parte porque es un deporte sacrificado (aunque muy técnico) y porque, llegada una edad, los chavales que alcanzarían el máximo nivel para enfrentarse a las tripulaciones de la Ría de Vigo y puertos vascos o cántabros, se van fuera a estudiar. Tampoco se acertó a trasladar la pujanza de un puerto pesquero -en Celeiro tienen base 82 barcos de pesca con 10.141 toneladas de registro bruto y poco tiene que envidiar a los vascos- a la organización que sí conservan en Orio, Castro, Kaiku... con cientos de remeros y amplia base social implicada. La ría de Viveiro es ideal para practicar remo pero incluso clubes de gran tradición como Castropol, tienen el banco fijo parado. Burela llegó a vender sus modernos bateles.
En Celeiro hay personas con conocimientos, como el patrón Eduardo Casal, O Roque; o el popel José Manuel Fernández, Lucho, que entrenó ocho años a Ledicia. Con otros veteranos y aficionados, organizan las regatas de bateles en fiestas, para las que este día 25 esperan a Cedeira y Castropol. El sueño: llevar a la gente la pasión por el deporte en el mar: hacer cantera.