El Burela volvió a quedarse a medias en su quinto intento de alcanzar la élite. Llorado el duro golpe, la plantilla se declara orgullosa y satisfecha de su rendimiento
01 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Eso de que no hay quinto malo no es más que una frase hecha sin credibilidad alguna. Se aplica por inercia y cuando se cumple es por casualidad. De esto puede dar buena prueba el Burela, que se aferraba al tópico en su nuevo intento de alcanzar la División de Honor y ni el azar le permitió cumplir su gran sueño. El conjunto burelense se quedó a medias de nuevo y cerró con lágrimas una temporada que, sin embargos, todos recordarán con agrado. La derrota en Puertollano en el tercer y último partido de la segunda eliminatoria dejó un poso de sensaciones enfrentadas en el plantel mariñano.
«Al acabar el partido estábamos todos muy tristes, pero cuando la cabeza se enfría te das cuenta de que la temporada fue muy buena», asegura el meta Edu, que calificó el curso como «un año bonito», «el mejor de mi carrera en cuanto a compañerismo y unión en el vestuario». Para su compañero Javi Rodríguez, la eliminación del play-off no debería empañar una campaña «muy positiva para todos». «Nos fastidió muchísimo porque creíamos que podíamos superar la eliminatoria, y más después de ganar en Burela, pero me quedo con la capacidad de sacrificio, la ilusión y el buen ambiente que había en el equipo», explicó el canario, de los más afectados por la derrota del domingo en Puertollano. «Como yo, otros muchos jugadores no pudieron contener las lágrimas», dice.
Y para uno de los principales responsables del «gran año», no solo por su labor desde la banda sino también por su contribución en la unión del grupo, el técnico Suso Rey, el equipo puede sacar pecho por su comportamiento durante los 10 meses de competición. «Debemos estar orgullosos por llegar a donde llegado y por el crecimiento que hemos experimentado como grupo e individualmente», destacó Suso Rey, para quien las imágenes de después del partido dejan constancia de la grandeza del Burela. «Ver a 17 tíos llorando y a 30 aficionados en la grada dándote ánimos después de 10 horas de viaje, te hace sentir orgulloso de pertenecer a este club», explicó.
En opinión del preparador mariñano, el Puertollano sudó «más de lo que esperaba» para alcanzar la última ronda y se alió con la fortuna en momentos puntuales de los dos últimos encuentros. «Además -añadió- sacó un gran partido a la calidad y la experiencia de Werner y Merino».