El Ministerio de Medio Ambiente redacta el proyecto de demolición de las nueve estructuras, a petición del Ayuntamiento de Foz, para abrir un sendero desde Cangas
28 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Al día siguiente de que el entonces ministro de Medio Ambiente, el popular Jaume Matas -hoy alejado de la política e imputado por presunta corrupción en el caso Palma Arena- supervisara desde el mar la voladura del edificio de A Areoura, en Cangas de Foz, el alcalde, el socialista José María García Rivera, anunció que el Concello legalizaría las obras de los chalés. «Considero lógico, sensato y justo que la Xunta autorice la finalización de la urbanización situada sobre el arenal», manifestó el 2 de julio de 2002.
Aquel emblema del feísmo, una aberración y un despropósito urbanístico, en opinión de la mayoría, desapareció en apenas cinco segundos, más de 20 años después de que el Tribunal Supremo (TS) dictara la paralización de las obras, «a raíz dunha denuncia do Colexio de Arquitectos de Galicia», recuerda Julián Rey Díaz, concejal focense entre los años 1979 y 1981.
La familia del promotor, el constructor lucense Jesús Varela-Villamor, solicitó una compensación por daños y perjuicios. Pedía 2,4 millones de euros, según desveló García Rivera. Finalmente, el TS reconoció el derecho a una indemnización, pero no fijó la cuantía. «Aún hoy está por determinar», confirmó Jesús Martínez-Reboreda Varela-Villamor, nieto del empresario, vinculado a la zona desde mucho antes de emprender la obra del hotel de la playa de A Areoura, pues fue quien construyó el puerto de Burela.
Casi ocho años después de la demolición de la mole de ladrillo que ocupaba el arenal, tras una negociación que culminó en la firma de un convenio entre los propietarios y Costas, las estructuras de los chalés permanecen en pie. «Lo de arriba podría ser legalizable, yo nunca me opuse, tenían licencia pero no tenían hecho el emisario de aguas residuales y la Xunta no autorizó [otras fuentes indican que el emisario iba en el proyecto del hotel, no en el de los chalés, que preveía construir fosas sépticas]», esgrime ahora el alcalde para explicar el evidente cambio de postura.
A mediados de mayo del 2008, el Concello de Foz remitió a la Jefatura Provincial de Costas una solicitud para habilitar un sendero peatonal que enlace el centro social de Cangas con A Areoura. «Lo siento mucho por esa familia, pero las cosas cambiaron, con ese proyecto damos continuidad al paseo de Cangas hasta la playa, dando un buen aparcamiento a la gente [justo en la península donde se encuentran las nueve edificaciones, más dos casas antiguas]», abundó el mandatario focense. Costas atendió la petición municipal y está redactando el proyecto de demolición de los chalés de A Areoura, que incluye además el derribo de naves, pequeños galpones y alpendres.
Luego vendrá el proceso de compra o expropiación de los terrenos que el alcalde espera «no resulte muy doloroso para los vecinos» y el resto de propietarios, como es el caso de la familia Varela-Villamor. La actuación también prevé acondicionar la bajada a la playa de Os Alemáns, con un acceso casi impracticable. Y, en definitiva, que «los vecinos de Cangas puedan ir a sus playas sin tener que coger el coche», resume Rivera.
Mientras, a la entrada de la finca donde se erigen los chalés de A Areoura, un hombre vigila y advierte de que el paso está prohibido. «Es el guarda, fue obrero de mi abuelo y se encarga de cortar la hierba y evitar que entren okupas», cuenta el nieto. En medio, una hormigonera oxidada y rota atestigua el tiempo transcurrido, como las propias construcciones, extrañas pese a la costumbre, en medio del temporal del mes de febrero.