Viveiro y Xove se repartieron los puntos en Cantarrana (1-1) tras un encuentro condicionado por el mal estado del campo y la expulsión visitante en el minuto 33
05 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.A falta de fútbol, la tensión dentro y fuera del campo y la intriga endulzaron el derbi mariñano celebrado anteayer en Cantarrana, valedero para la jornada 18 de Preferente Autonómica. Las combinaciones resultaban imposibles sobre un terreno de juego estropeado por las lluvias, así que los protagonistas encontraron en las jugadas de estrategia y los pelotazos la mejor manera de poner en aprietos al enemigo. De esta forma llegaron los dos tantos y casi todas las oportunidades de gol. Tras cien minutos de intensa lucha sobre el barro [el colegiado descontó casi 6 minutos en la segunda parte y algunos menos en la primera], reparto de puntos (1-1) y todos contentos. Al menos sí los dos técnicos.
Aunque fueron los visitantes los que más peligro llevaron sobre la meta rival, sobre todo en la primera parte y pese a jugar en inferioridad numérica desde el minuto 33, su preparador salió de Cantarrana con «muy buen sabor de boca», tanto por el juego y el derroche físico de sus hombres como por el marcador final. «Es verdad que si algún equipo mereció ganar ese fue el Xove, por ambición, por garra, por ocasiones de gol..., pero cuando te propones un objetivo y lo consigues hay que darse por satisfecho», destacó José Manuel Martínez. «Volvemos a puntuar fuera después de mucho tiempo, rompimos la mala dinámica, es la primera vez que sumamos después de empezar perdiendo...», añadió el técnico xovense al estimar la valía del punto cosechado.
Menos halagos recibieron los futbolistas del Viveiro por parte de su entrenador. En un alarde de sinceridad, Suso Martínez reconoció sin reparos que el rival acumuló más méritos que su equipo para hacerse con la victoria. «Después de lo visto sobre el campo debemos dar por bueno el punto. El Xove fue muy superior en la primera media hora, nos desbordó y tuvo varias ocasiones muy claras para adelantarse en el marcador», aseguró el técnico viveirense antes de lamentar la rapidez con la que el rival neutralizó el tanto de Pedreira y los continuos parones en el segundo período. «La pena que nos queda es que hicimos lo más difícil, que era adelantarse en el marcador, y no supimos mantener la ventaja más que cuatro minutos. Si la aguantásemos algo más de tiempo seguro que tendríamos más opciones de hacer el segundo. En la segunda parte se jugó muy poco por las continuas faltas y pérdidas de tiempo», sentenció.