El concierto más difícil y original

A MARIÑA

Mondoñedo es hoy un gran auditorio donde se estrena una pieza musical única que funde el sonido de campanas, música, aeronaves, caballos y perros.

21 jul 2009 . Actualizado a las 11:43 h.

Hoy es obligado visitar Mondoñedo. La ciudad se convierte esta tarde noche en una enorme sala de conciertos donde se estrena el Nocturno para aullidos y pezuñas. Así bautizó el musicólogo y compositor Llorenç Barber la pieza que ha compuesto para abrir el Curso Internacional de Música y Musicoterapia que organiza Aimpne en la localidad.

El propio autor daba ayer las pautas para que el espectador aproveche al máximo esta experiencia única. Su primer consejo, que no se queden quietos, que se muevan por la ciudad y así podrán disfrutar de los diferentes matices de la pieza, porque el sonido, dice, llegará por el aire. El lanzamiento de tres cohetes anunciará el comienzo del concierto. Es el momento en que los treinta cronómetros que distribuyó por los 30 puntos sonoros que hay en este concierto se ponen en marcha. Ellos marcarán el momento en que entra cada uno de los elementos que participan. Sonarán las campanas de Seivane, Valiña, San Lázaro, Os Picos, Os Remedios, San Pablo, el asilo, San Antonio, Santiago, las Concepcionistas, Alcántara San Roque, Os Muiños, El Carmen, la catedral y también las dos magníficas del seminario si consiguen una grúa para acceder al campanario, cuyo acceso quedó taponado hace décadas. El propio Barber dirigirá las nueve campanas de la torre norte de la catedral, mientras Valentín, el heredero de una saga de campaneros y relojeros, se ocupará de las dos de la torre del reloj.

Tocarán los músicos ubicados en los balcones y en el globo aerostático suspendido en un lateral de la catedral. Un helicóptero hará un solo, con su motor ralentizado. El sonido de los tambores llegará desde los cerros de San Cayetano y Os Castros. Y en el suelo harán dos intervenciones la manada de caballos que subirá al galope por las calles de Mondoñedo y otras dos la manada de perros que se ubicará en la Plaza de la Catedral.

Barber lleva treinta años trabajando al aire libre y acepta como un reto el hecho de que llueva, si es que ocurriera. Señala que la humedad no es enemiga, al contrario, afirma que magnifica los graves. Por lo tanto, lo único que podría alterar el plan previsto es el viento, que podría importunar a los parapentes, helicóptero y otros elementos aéreos que intervienen en el concierto. El final del concierto lo marcarán otros tres cohetes.