Las mejores orquestas siempre tienen su hueco en los festejos de la parroquia cervense. Panorama y París de Noia actuaron en días pasados con lleno total allí
07 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Es sábado. Pasa de las once de la noche. El campo de la fiesta y alrededores empiezan a llenarse de gente. Me encuentro con vecinos de Burela, de Viveiro... y por un momento hay tantos conocidos que me da la impresión de que no falta nadie de mi círculo. Familias al completo, con bebés que apenas llegan al año, pandillas al completo con la chavalería montando su particular botellón en la zona de la fuente, cerca del río. El sonido del cauce del Covo que pasa por aquí, en la zona de Guioncho, apenas se percibe porque la música de las atracciones y de la orquesta (está Abanico en el palco, dándolo todo y este es su octavo año en esta cita) lo tapan. Pero la noche está para la fiesta.
Este podría ser cualquier lugar de A Mariña celebrando sus festejos patronales. Pero no, hablamos de la cita de Santa Isabel en Lieiro, en Cervo. ¿Y por qué? Porque tiene tirón y son famosas de este a oeste. Todos los años es comenzar el verano y preguntarse el personal «¿E quen ven tocar este ano a Lieiro?». Este año, como otros, no faltaron ni la Panorama, que actuó el pasado sábado, tras Abanico, ni la París de Noia, que actuó después de Samba. Dos «cracks», por decirlo de alguna manera, del panorama de las orquestas en Galicia.
Se ve claramente que los dos conjuntos musicales de relieve atraen a la peña. El pasado sábado se agolpaban muchos en la zona del palco de la Panorama mucho antes de que su telón (que falló en el momento clave y hubo que suspender el espectáculo inicial un minuto para reparar la avería) se abriera. Cuando lo hizo, por fin, sin contratiempos de última hora lo hizo con un público delante muy entregado, fan, de todas las edades, y un espectáculo de luces y sonido dedicado a Batman que más que dar la impresión de que allí iba a tocar Panorama parecía que en vez de Lieiro aquello era Gottan City y que estaba a punto de aterrizar el Batmovil. Uno de los cantantes del grupo en el papel de Jocker fue el maestro de ceremonias que daba el paso a los primeros acordes de los músicos, vestidos en blanco y negro y con pantalones a rombos, todo con su toque chic.
En fin, que la cita de Lieiro volvió a ser a lo grande y volvemos a preguntarnos «¿Quién dijo crisis?». Se ve que la recaudación da año tras año sus frutos. Ayer fue la última cita de las fiestas, con un popular sardiñada, que suele ser potente.