A veces cuando hay partidos de la talla Barça-Manchester me da la impresión de que el ritmo biológico habitual se ralentiza... o se para, no sé, salvo en los bares y restaurantes donde la peña explota, llora de emoción, grita «¡¡¡goooolllll», se levanta de la silla, se vuelve a sentar, se muerde las uñas, echa maldiciones al equipo contrario o le llama de todo al árbitro. Son un cúmulo de sensaciones las que se viven y más todavía si tu equipo resulta ganador. En este caso, como ya todos saben, la victoria se la llevaron los azulgrana.
Además de a los aficionados del Barcelona F.C. de toda A Mariña, la enhorabuena también hay que repartirla con las peñas de la comarca.
Y hablando de peñas, desde aquí le podríamos sugerir al presidente de la peña barcelonista San Miguel, cuya entrevista publicamos ayer, que probara suerte en el mundo de la videncia porque le pedimos, horas antes del partido, un pronóstico del resultado... ¡y acertó de pleno!. Nos dijo 2-0 y, efectivamente, así fue. Otros que ondearon sus bufandas azulgranas fueron los viveirenses que disfrutaron del partido en pantalla gigante. Y los fuegos sonaron.