«Cuando sea un estorbo lo dejo»

A MARIÑA

Se confiesa enganchado al deporte y un enamorado del fútbol, que lleva practicando desde hace casi medio siglo. La edad no impide a Kubala ser «uno más» en el equipo

10 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El deporte en general y el fútbol en particular no solo le sirven para lucir forma física y figura con más de 50 primaveras. Le han sido útiles para soportar las embestidas de la vida, sus medicinas para enfrentarse, entre otras desgracias, a la muerte de una hija. «Sin el deporte difícilmente superaría los malos tragos que he vivido», afirma Kubala (Viveiro, 1952), quien accede a contar su hazaña balompédica esperanzado de que los jóvenes tomen nota. «No todo es fiesta y diversión. El ejercicio debería ser una obligación diaria», asegura. En un reportaje reciente publicado en La Voz el inoxidable futbolista viveirense desvelaba el secreto para seguir en activo con medio siglo a cuestas: «No pensar en la edad que tienes, hacer algo de deporte todos los días y, por supuesto, tener ilusión».

-¿Basta solo con eso?

-Es lo imprescindible. También es necesario llevar una vida saludable, aunque no excesivamente. Yo como de todo; me encanta el chocolate, siempre tengo algo en el coche y soy capaz de comerme una tableta después de cada entrenamiento.

-El alcohol y el tabaco ni mirarlos, supongo.

-Yo empecé a fumar en el grupo escolar, muy joven, y lo hice hasta los 25 años. Llegué a consumir dos paquetes diarios, pero el deporte hizo tanta fuerza en mí que lo dejé. ¿Beber? Me tomo un poquito de vino a las comidas y alguna cerveza, pero nunca de más. Solo me emborraché cuando acabé Maestría (IES María Sarmiento), ¡no daba con el coche! (risas).

-El apoyo de la familia también ayuda ¿no?

-Por supuesto. La mía es maravillosa en ese sentido, me ha apoyado siempre, aunque alguna vez se ha molestado por mi obsesión futbolística.

-Cuente, cuente.

-En la boda de una prima me marché antes del postre para jugar un partido. Avisé solo a mi mujer..., ¡ ycasi me cuesta el destierro!

-Lo de Kubala le viene desde muy niño.

-Desde que tenía 4 o 5 años. Yo estudiaba en el colegio de Cristo Rey y jugábamos al fútbol en la Praza Maior, en la zona donde ahora se ubica el nuevo ayuntamiento. Como era rubio y, al parecer, destacaba sobre el resto los compañeros me pusieron Kubala, uno de los futbolistas más admirados en aquella época.

-¿Ahí nació su pasión por el fútbol?

-Sí, desde entonces nunca me he apartado de él. Estoy enganchado, es como una droga. Pero a mi lo que me gusta es practicarlo, no verlo por la tele.

-Lago juvenil, Arsenal (Ferrol), O Vicedo, Cervo, Viveiro Atlético y Folgueiro. ¿En cuál de todos los equipos por los que pasó estuvo más cómodo?

-En todos he estado a gusto y me he sentido querido. Siempre me he considerado un buen compañero y un jugador comprometido, por eso nunca he tenido problemas.

-Me cuentan que puede actuar en cualquier posición de la defensa, pero ¿que puesto prefiere?

-Mi posición natural es la de lateral derecho, aunque ahora quizás me desenvuelva mejor de central, por aquello de que me falta velocidad de reacción.

-No se pierde ningún entrenamiento.

-Claro que no, salvo por causas de fuerza mayor.

-Sus compañeros destacan, por encima de todo, sus ganas y afán de superación. Cuesta creerlo en un futbolista de 52 años.

-Yo voy a cada entrenamiento pensando en mejorar mis cualidades. Por ejemplo, al ser diestro machacó más el golpeo con la izquierda.

-Y cuando no entrena con el equipo lo hace en solitario.

-Todos los días hago algo de deporte. Cuando no entreno con el equipo salgo a correr o lo hago en casa, en una cita, 45 minutos o 1 hora, y también hago bicicleta.

-¿Le cuesta asumir que la retirada está cerca?

-No, ni mucho menos. Soy consciente de que a mi edad puede llegar en cualquier momento. Lo que tengo claro es que cuando sea un estorbo lo dejo. De momento nadie me lo ha dicho, y creo que aporto cosas buenas al equipo.