La gloria aún espera al Burela

A MARIÑA

El liderato sigue ahí, a tiro de piedra. Mejor fondo que forma tuvo la victoria que se apuntó ayer el Burela-Pescados Rubén frente el Butagaz Andorra. Le sirve para permanecer en el segundo puesto de la liguilla, a solo tres puntos del Zamora, pero su imagen no alcanzó los niveles de convicción que se le suponen a un serio candidato a estar la próxima temporada en la mejor liga del mundo.

Los naranjas abusaron de los pases horizontales y los disparos lejanos y rara vez crearon peligro con apoyos o jugadas elaboradas a base de criterio y paciencia. Cierto es que enfrente se encontraron a un adversario que no les exigió grandes esfuerzos, y más preocupado de no salir goleado que de encontrar huecos en las inmediaciones de Edu. A diferencia del choque disputado en Vista Alegre en la liga regular, el Butagaz Andorra se comportó como un equipo asustadizo y huérfano de decisión. Solo al final, cuando vieron el partido perdido y a salvo su orgullo, fijaron la presión más allá de la línea de medios. Hasta entonces se había limitado a amurallarse cerca de su portería para contener los ataques del Burela.

Purao gozó de las mejores oportunidades del conjunto local en el arranque del choque. Al minuto y medio el balón se perdió pegado al palo en un chut desde larga distancia y a los cinco, el larguero repelió el disparo del brasileño tras un robo de Renatinho, que abrió la cuenta poco después en una de las escasas acciones de mérito que se vieron en las proximidades del área. Se apoyó en Formiga y coló el balón entre las piernas de Aitor.

El segundo gol local fue obra de Gordillo. El ala catalán, inédito en los dos últimos compromisos, recibió el esférico pegado a la línea de banda y marcó con un disparo duro y ajustado al palo.

Además de los goles y el tiro al travesaño de Purao, lo único destacado del primer período fue una parada de Edu en un contragolpe visitante cuando el marcador aún reflejaba el 0-0 inicial. El cancerbero local vio el juego desde lejos en los 20 primeros minutos y durante la mayor parte del acto final.

La segunda parte transcurrió por idénticos parámetros que la primera. El Burela ejerció un dominio absoluto y abrumador, pero casi todos sus ataques concluían con lanzamientos lejanos. Juanma fue el más incisivo y Marimón, el protagonista. El meta visitante relevó a Aitor y exhibió sus reflejos en varios disparos del capitán naranja y en otro de Revilla con potencia y colocación.

Cuando el partido agonizaba y algunos espectadores ya habían abandonado el recinto, Israel, hasta entonces apagado, firmó una sensacional jugada que acabó en el tercer gol local. El internacional luso recibió el balón muy cerca de la línea de 12 metros, sorteó a cuantos rivales le salieron al paso y, con un toque sutil, envió el cuero al fondo de la red. Un golazo.

El partido murió con el Andorra buscando el tanto de la honra con portero-jugador y una vez concluido, se formó una tangana en la cancha que afortunadamente no pasó a mayores.