Dos ribadenses quedaron aisladas por la marea

J.A.

A MARIÑA

02 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Sustos de este tipo se cuentan por decenas todos los veranos en la costa de Barreiros y de Ribadeo: gente que queda aislada en los acantilados o en los islotes cuando sube la marea. As Catedrais es un paradigma de ello. Pero más extraños son a estas alturas de año. «Seguro que foron turistas», apuntaban ayer en un bar de San Cosme tras conocer que dos mujeres habían quedado atrapadas en un islote. «Pasa como cando preguntan polas Catedrais e van de marea alta e non ven nada», añadía otro lugareño.

Pero en este caso las víctimas fueron dos vecinas de Ribadeo, a quienes al parecer engañaron los cambios que están haciendo en la costa las intensas mareas de las últimas semanas. Es cierto; están aflorando peñascos y canales que ni los más viejos del lugar recuerdan. Lo aseguran en A Devesa y como muestra la playa de Os Castros, donde ha desaparecido la piscina donde tantos ribadenses aprendieron a nadar.

También lo apuntaba ayer Javier Díaz, responsable de Protección Civil de Barreiros: «O mar está descubrindo pedras que non vira na miña vida», apuntó. Él fue uno de los protagonistas del incidente ocurrido en la tarde-noche del martes.

Sobre las diez y media de la noche fue avisado por Emerxencias del 112 para que Protección Civil acudiese en ayuda de dos mujeres que habían quedado atrapadas por la marea en la playa de Fontela: «Foi no lugar que chaman a Pena do Castro. Cando cheguei alí e metinme a axudarlles as dúas mulleres xa podían saír polo seu propio pe. Polo visto levaban unhas tres horas alí», explicó Javier Díaz.

El islote se encuentra a escasos metros de la costa y aprovecharon una lengua de arena para pasar. En todo caso es probable que, de intentarlo antes, en todo momento hiciesen pie. Sin embargo, esperaron a que comenzó a bajar la marea para cruzar, quizás para evitar las corrientes.

Todo quedó en un susto y una advertencia cuando la Semana Santa está a la vuelta de la esquina, cuando parece que el buen tiempo va a atraer a numerosos turistas a la costa de Lugo. Y todo ello con el mar más revoltoso que nunca.