Las comparaciones, ya se sabe, son odiosas, pero si con Calvo-Sotelo se va a hacer justicia, el Concello de Ribadeo sigue teniendo una deuda pendiente con uno de sus vecinos: Suso Peña, fallecido en febrero de 2005.
A los pocos días de la muerte del dibujante, diseñador gráfico y fotógrafo ribadense, el Ayuntamiento anunciaba que la futura fototeca del municipio llevaría su nombre. Fue una decisión que contó con el beneplácito de todos los grupos políticos, como homenaje póstumo.
La primera iniciativa surgió del Partido Popular, cuyo portavoz, José Carlos Rodríguez Andina, presentó una moción en la que ensalzaba la trayectoria vital y profesional de Suso Peña, recordando su apoyo constante y desinteresado a numerosas iniciativas socio-culturales desarrolladas en Ribadeo, así como su faceta de maestro de muchos ribadenses en el mundo de la fotografía. «Nada mejor que intentar continuar esta labor didáctica que él llevaba a cabo con la juventud ribadense, a través de un proyecto en el que tenía puesta mucha ilusión: la fototeca municipal», dijo el PP. El lugar propuesto: la Casa da Xuventude, que llevaría el nombre de Suso Peña.
A los pocos minutos de divulgarse la noticia, el entonces bigobierno municipal (PSOE-BNG), hacía pública una declaración institucional en la que recordaba a Suso Peña como un apasionado en la potenciación de la cultura ribadense. El Ayuntamiento se comprometía a impulsar la creación de un Seminario de Estudos Ribadenses, en el que se insertaría la fototeca de nombre Suso Peña. La ubicación prevista -en este punto discrepaban con el PP- sería la casa natal de El Viejo Pancho.
La declaración concluía: «Como persoa destacada dentro do mundo cultural ribadense e activista incansable da causa do amor a Ribadeo, ás súas xentes e ás súas terras, consideramos que o mesmo Ribadeo a quen tanto amou lle debe tributar unha homenaxe pública, en recoñecemento das súas calidades humanas e artísticas. Propoñemos, pois, e sempre de acordo coa súa familia, a creación dunha comisión organizadora aberta a todas as persoas que o desexen para a realización dun acto público de homenaxe na data que se acorde e, asimesmo, a realización dunha exposición que serva de percorrido pola súa obra».
Casi cuatro años después, ¿en qué se han quedado los compromisos?