Las multas por valor de un millón de euros impuestas por el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez (BNG) a cinco constructores por el exceso construido y la obligación de demoler los 11 pisos y 85 trasteros ilegales, han sido acogidas con sorpresa y recelo en el sector.
Uno de los afectados, Mario Coto -sobre quien recae una de las mayores sanciones, de 387.128 euros por ejecutar una altura de más en un inmueble de A Lodeira-, habló ayer de organizar una reunión de los constructores multados para estudiar posibles alegaciones y acciones legales.
A título personal, reconoció sentirse perseguido: «Este goberno municipal debe pensar que somos extraterrestres, que gañamos moitos cartos e que hai que fastidiarnos. Si se fixeron as cousas mal é lóxico que se regularice e se poñan multas, pero non desa cuantía».
En el caso de Coto en el plan urbano que ahora se tramita se prevé que en la finca que él edificó se pueda construir una altura más de las actuales: «O meu amáñase cun complemento de licenza».
Coto reconoció que al ser informado de la sanción «enfadeime moitísimo, porque non me parece de recibo. O cabreo é de todos. Pero os meus compañeiros de profesión teñen que pensar que isto lle pode pasar a calquera. Igual deberan apoiarnos máis. O sector pasa agora por un momento complicado, cos postos de traballo no aire, e o alcalde bótanos aos pes dos cabalos».