«Aquí tengo calor humano, pero echo de menos el calor de Cuba»

A.?F.?C.

A MARIÑA

Dalia Rodríguez (La Habana, 1971) lleva seis meses en Viveiro. Recaló en la ciudad con un contrato laboral. Trabaja en el restaurante A Ría. Añora a su hijo, de 7 años, que ha tenido que quedarse en Cuba, y sueña con el mes de junio, cuando viajará a la isla para disfrutar de las vacaciones.

-¿Cómo vive usted la Semana Santa de Viveiro?

-Trabajando, porque es la semana del año en que más se trabaja aquí. En La Habana también me dedicaba a la hostelería. Allí la Semana Santa apenas tiene significado, solo el viernes, cuando no se puede comer carne, aunque todo el mundo se lo salta.

-¿Está a gusto en Viveiro?

-Sí, me siento bien, estoy muy contenta. Laboralmente me va muy bien y la acogida ha sido muy buena. Quiero enviar un saludo a todos mis clientes, que me quieren mucho. También tengo amistades cubanas aquí, con las que tengo muy buena relación.

-¿Qué es lo que más añora de Cuba, además de a su hijo?

-Aparte de mi hijo, lo que más echo es el calor; aquí tengo calor humano pero la temperatura no, hace frío.

-¿Pretende quedarse aquí?

-Sí, quiero traer a mi hijo y creo que va a ser posible pronto. Soy química industrial y me gustaría convalidar el título y optar a una plaza, a través de una oposición, aquí en Galicia.

-Y en junio, vacaciones...

-Estoy muy feliz, iré a la playa, a la discoteca, diversión... Tengo muchas ganas de abrazar a mi hijo.