El más veterano del destacamento de Tráfico de la comarca se pasa a la reserva
13 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Hijo de guardia civil, José Prieto Cazón se pasa a la reserva tras permanecer 33 años patrullando las carreteras de la comarca. Llegó a Viveiro cuando el destacamento estaba situado en esta localidad. Su primer servicio, todavía lo recuerda, fue una guardia en Naseiro; luego se pasó a Ribadeo y posteriormente a Burela. Desde el día 10 del mes pasado está en la reserva y sus compañeros y amigos le darán un homenaje en el Louzao el próximo día 17. Él ha vivido la evolución de la Guardia civil de Tráfico en la comarca.
-Aquellos años del principio serían muy diferentes
-Completamente; ni siquiera había equipo de atestados en la costa; sólo lo tenían en Lugo. Antes eramos todos motoristas y haciamos también los atestados. La suerte es que no había la circulación de hoy, pero se trabajaba mucho y bien. Nuestra labor principal era dar cuenta de los problemas de las carreteras. Todavía me acuerdo que en el puente de O Barqueiro había un agujero en medio que se veía la ría; ¡lo que trabajamos para que lo arreglaran!
-E iban en moto
-Teniamos las BMW R27 y haciamos hasta de mecánicos; entonces no había horario ni días libres, el día libre era cuando limpiábamos las motos; entonces apenas teniamos material; las motos no había por donde cogerlas (...) Luego tuvimos un coche, un Renault que si corrias un poco había que agarrar las puertas para que no se cayesen, pero todos queriamos el coche, porque de lo contrario ya sabías que te tocaba la moto.
-¿Se llega a acostumbrar uno a los muertos?
-Llegas a insensibilizarte; sabes que tienes que hacer aquello y lo haces, procuras insensibilizarte para hacerlo, como le ocurrirá a un médico.
-¿Qué es lo que le resulta más duro de su profesión?
-Lo que impresiona más en un accidente son los críos. Recuerdo un caso bajando a Porto de un 127 que dio varias vueltas de campana, pero salieron bien. Era un matrimonio y tres críos y de repente subiamos por un prado y el padre dice que le faltaba el hijo pequeño. Volvimos corriendo y estaba debajo del coche con la cabeza metida en el agua; levanté el coche en peso y el padre cogió al crío. No sé cómo pude levantarlo; luego lo intenté y no fui capaz, pero con la tensión del momento lo hice. También es muy difícil explicar a las familias que se les ha muerto alguien. Creo que la gente, antes de llegar a atestados debía pasarse un par de años con una preparación de psicólogo.
-¿Qué opina de los jóvenes que ahora corren tanto o de esta forma de conducir agresiva?
-Yo no culpo a los críos, culpo a los viejos, que les estamos dando dinero y no los reprendemos para llevarlos a un orden. La sociedad es lo que está influyendo en la forma de ser de la gente y creo que hay que mentalizarlos, educarlos mejor. Antes también hacían travesuras, pero eran diferentes, no tenían las posibilidades de ahora y eso de hacer carreras y esas cosas, son por influencia de lo que ven.