Entre los proyectos en los que trabaja el Cervim está la creación de un distintivo específico para los vinos elaborados en las diferentes regiones de Europa donde se practica la «viticultura heroica». Este organismo internacional considera como tal aquellas zonas en las que se cultiva el viñedo por encima de los 500 metros de altitud o en laderas con un 30% de inclinación. La etiqueta común, que sería compatible con otros indicativos de calidad ya existentes, sería una forma de informar al consumidor del «valor añadido» que encierran estos vinos.
Para el presidente de Ribeira Sacra, el futuro de esta denominación de origen pasa precisamente por transmitir al mercado la singularidad de una viticultura que la hace diferente. «A posibilidade de que un produto sexa máis ou menos caro baséase na exclusividade. Un maior prezo do viño é a garantía para manter unha viticultura costosa. A división de crianza, reserva e gran reserva non é o noso xogo. Vender ladeira ou media ladeira é a nosa maneira de diferenciarnos».
El futuro de la Ribeira Sacra dependerá en gran medida de la capacidad de las bodegas para transmitir al consumidor la peculiaridad del contexto en el que se desarrolla su viticultura. Un sistema de explotación que, al mismo tiempo, sólo sobrevivirá mediante la puesta en práctica de aquellos avances compatibles con el cultivo en pendiente que hagan llevadero el trabajo. En zonas de Alemania, Suiza o Italia, la instalación de montacargas sobre raíles o en cables elevados, financiada con fondos públicos, ha supuesto un importante balón de oxigeno para el mantenimiento de la viticultura en laderas pronunciadas.
En Galicia, Medio Rural podría incluir en los presupuestos del 2008 las anunciadas ayudas para la instalación de montajes que faciliten la vendimia en viñedos de la Ribeira Sacra. Aunque tarde, la sensibilidad por la conservación de los bancales llega a los confines del Camino de Santiago.