En directo | Dos campeones mundiales en Burela El seleccionador español, Javier Lozano, y el jugador internacional Orol repartieron consejos entre los participantes en el campus organizado por el club burelense
21 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Esto es un lujo», decía un aficionado minutos antes de la charla-coloquio celebrada a mediodía en la Casa da Cultura burelense, incluida en el programa de actividades del campus de base organizado por el C.D. Burela-Pescados Rubén. En la mesa instalada en un lateral del escenario se sentarían poco después dos grandes figuras del fútbol sala nacional e internacional: Javier Lozano, entrenador de la selección española desde hace 15 años, y Javier Orol, flamante fichaje del Azkar Lugo, quien pasó por el Interviú y el Polaris y vistió la roja en 76 ocasiones. Juan Carlos Modia, gerente del club, fue el encargado de recordar al público el extenso palmarés de los invitados. En las butacas se acomodaron los cerca de 50 jóvenes inscritos en el clinic , dirigentes y jugadores del club local, representantes de los patrocinadores y varias decenas de aficionados que no quisieron perderse la cita y atendieron, incluso con más atención que los niños, a los comentarios de los protagonistas Tras bromear con los chavales sobre el desarrollo y el resultado de la pachanga de la que fuera partícipe minutos antes, Javier Lozano inició su discurso y cautivó a los presentes por su extremada educación y humildad. Comenzó aconsejando a los niños y se dirigió luego a los padres y los técnicos que eran testigos de sus palabras. «El fútbol sala es un complemento perfecto para la educación. Yo valoro más a un jugador por su comportamiento que por su palmarés o su técnica. Hoy en día -continuó- los entrenadores de base deben ser formadores..., crear una persona fuerte, sólida y respetuosa e inculcarle unos valores básicos. Y los padres tienen que ser pacientes con los chicos, llegar a lo más alto requiere su tiempo». Javier Orol recogió el testigo del seleccionador y tras agradecer la invitación y elogiar a su compañero de charla, les desveló a los pequeños los secretos para llegar a la cumbre: «Además de ganas, un jugador siempre debe tener humildad y compromiso. Estas dos cosas son imprescindibles para triunfar», apuntó. En su intervención, que fue más breve que la de Lozano, el nuevo jugador del Azkar recordó que «hay vida más allá del deporte» y destacó la importancia de prestar atención a los estudios. En la rueda de preguntas, entre otras cosas, se habló sobre el pasado, el presente y el futuro de la selección, Lozano admitió que podría fichar por el Real Madrid, «para cuestiones organizativas», y se relataron distintas anécdotas de las concentraciones de la selección, algunas divertidas y otras tremendamente emotivas. Una vez terminado el acto, el seleccionador y el jugador se dedicaron a firmar autógrafos. El campus se clausuró por la tarde con la entrega de diplomas a los alumnos.