A Saber | El destino de un tipo de residuos muy contaminantes Monitores, impresoras o teléfonos móviles se acumulan y nadie sabe qué hacer con ellos. El silencio de la Administración frustra el proyecto de recogida y reciclaje de un empresario viveirense
06 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Una batería de cadmio de un teléfono móvil contamina 600.000 litros de agua. La inhalación y el contacto con el cadmio o el fósforo del tubo de rayos catódicos de un televisor puede generar enfermedades respiratorias. Las placas de circuito de una impresora, los chips y otros componentes de cualquier aparato electrónico, los plásticos del ordenador y los aparatos periféricos, o los cables entrañan riesgos para la salud laboral y son fuentes de contaminación de ríos, flora, fauna, agua y suelos. La relación es interminable y el panorama, desolador. Los residuos eléctricos y electrónicos, con un impacto fortísimo en el medio ambiente y la salud, se acumulan y nadie sabe qué hacer con ellos. En todo el territorio español sólo existen dos plantas de tratamiento de estos materiales contaminantes, una en Madrid y otra en Bilbao. Un empresario presentó hace algo más de un año un proyecto para poner en marcha, en Viveiro, un centro de recogida, clasificación, desensamblaje, recuperación, distribución y reciclaje de equipos electrónicos. Pero el silencio de la Administración podría frustrar esta iniciativa, de dudosa rentabilidad económica pero de enormes beneficios sociales y medioambientales. El Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos, obliga a los fabricantes a recoger los aparatos. Pero nadie conoce a alguien que haya devuelto su vieja nevera a la tienda donde la adquirió, para que el productor la retire «de forma selectiva y tenga una correcta gestión ambiental», como estipula la legislación. El afán por estar a la última y el abaratamiento de los equipos agrava este problema, pues las computadoras caducan en menos de dos años, los teléfonos móviles se sustituyen con cada nueva promoción y las impresoras acaban en la basura a la primera avería. Los puntos limpios no son una solución, pues la central de Sogama no está preparada para tratar residuos de este tipo. Y algunos empresarios pagan de su bolsillo el transporte a la planta de Madrid ante la avalancha de equipos en desuso. Muchos particulares acaban tirando neveras o televisores en el contenedor convencional o en un barranco. Mientras las Administraciones no se pongan las pilas, la situación continuará empeorando.