Páez expone en el CGAI

Rubén Ventureira A CORUÑA

A MARIÑA

ÁLVARO BALLESTEROS

Crónica | Ribadeo, en el premio Luis Ksado El fotógrafo ribadense Fernando Páez capta el silencio en una exposición fotográfica que se puede ver estos días en el Centro Galego de Artes da Imaxe, en Santiago

18 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«¿Qué va a ser de nosotros?». Más de uno se lo ha preguntado al salir de la santiaguesa Igrexa da Universidade. Dentro no hay ningún signo que anuncie el Apocalipsis, sino una exposición fotográfica. Pero esa reacción angustiosa es común, desvela la chica de la entrada, la que contabiliza visitantes, más de 3.000 en poco más de un mes. Causan el desasosiego 25 obras firmadas por Fernando Páez (Ribadeo, 1953). Cámara al ojo, recorrió durante año y medio las estancias de la casa familiar de San Juan de Ove, Ribadeo. Dentro, juntos pero nunca revueltos, su padre, su madre y su tía, tres personajes en busca de autor. Lo encontraron en Fernando, que retrata la distancia desde la cercanía. ?Hay una foto que resume la serie. Su padre, sentado en el sofá. Su madre, de pie, en la cocina. En el medio, un tabique. «Ahí están la actitud pasiva de él, que contrasta con la resignación de mi madre. El tabique representa la separación de dos mundos», explica el autor. En otra imagen, la madre baja una escalera, la misma que asciende el padre. No hay roce ni comunicación en los peldaños más altos de la escalera de la vida. Pura geometría de silencio. «Quise retratar el desencuentro, que es lo que marca la exposición». El peso de ese hogar cae sobre esa madre resignada: «Cuidaba de mí, de mi padre, de mi tía, de la casa, de la huerta y de todo». Raíces al viento, secretos de familia desvelados y revelados a todo color y gran tamaño por Fernando, para el que «todo empezó como un estudio de la luz, el color y las texturas» y acabó como una exposición sobre la incomunicación en la edad madura. Ni fuera hay esperanza, porque la soledad sigue ahí cuando nos saca de su casa y nos mete en un bar de Ribadeo. Las miradas perdidas emparentan a los clientes del local con sus progenitores y con su tía, que en una de las fotos otea el infinito sentada en su sillón. «Lo hacía todas las tardes». Preguntan los visitantes qué ha sido de los personajes de las imágenes. Lo aclaramos. Las dos protagonistas ya no están. Sólo vive el padre. Antes de irse, su madre hizo un reproche al hijo: «Le gustaba verse como protagonista, como modelo, pero no que retratase su vejez». Lo dice junto a una foto en la que ella posa cual diva ante un espejo. ?En esta exposición organizada por el CGAI se aprecian reminiscencias del cineasta Win Wenders, y no sólo por aquello de «tan lejos tan cerca». «Intento recoger algo del cine y de la pintura», confirma Fernando. La serie se iba a titular Silencio . Un amigo del firmante la ha rebautizado como Desprendimiento de rutina . Pero el autor, que fue premio Luis Ksado gracias a algunas de estas imágenes, eligió Incursións . Hasta el 22 de noviembre permanecerá abierta en la Igrexa da Universidade la puerta de la casa de los Páez.