La reconstrucción de la historia

La Voz A.?F.?C. | O VICEDO

A MARIÑA

Crónica | Exhumaciones en O Vicedo Un equipo de arqueólogos recuperó ayer los restos de dos «escapados», asesinados y enterrados, hace casi 70 años, en la cueva donde se escondían, en el monte de A Penela

20 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?xisten al menos dos versiones distintas acerca de la fecha del asesinato de José Fernández Rolle, O Caramelo , nacido en Suevos en 1916; y Emilio Ríos Martínez, O Cantador , dos años más joven y originario de la parroquia de San Román. Los familiares datan los crímenes en octubre de 1939, a partir del testimonio directo del también vicedense Vicente Piñón (actualmente vive en Cedeira), de 83 años. La investigación llevada a cabo por Carlos Nuevo Cal, historiador y cronista oficial de Viveiro, a partir del estudio de los Archivos Militares de Lugo, conduce a otra fecha. De acuerdo con los datos que él maneja los asesinatos tuvieron lugar el 20 de agosto de 1937, por lo que ayer se habrían cumplido 68 años del enterramiento de estos dos jóvenes escapados . Al margen de esta discrepancia, todos coinciden en que O Caramelo y O Cantador fueron víctimas de una batida por los montes. Emilio Ríos habría sido detenido en su casa y conducido a una taberna. Los parientes que ayer siguieron de cerca la exhumación cuentan que uno de ellos fue asesinado al pie de la boca de la cueva donde se ocultaban, y el otro, unos metros más abajo, en un cruce de caminos próximo. Un equipo de arqueólogos voluntarios de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, dirigido por Javier Ortiz, completó la excavación que habían comenzado, hace justo una semana, familiares de los asesinados. «O sábado pasado xa retiramos moita terra, chegamos ata as lousas que cubrían a cova, e que ao parecer trouxeran dun muíño que había aí abaixo, e a bisagra do puxigo», explicó José Ramón García Varela, hijo de una sobrina de Emilio Ríos Martínez. La excavación dejó a la vista restos de suelas de los zapatos de estos dos hombres e incluso una botella de vidrio, que conservaba el tapón. Los arqueólogos trabajaron casi sin descanso desde las diez y media de la mañana. Pasado el mediodía comenzaron a advertirse las formas de los cráneos, fémures y caderas de los sepultados. La cantidad de raíces adheridas a los huesos complicó las tareas de limpieza, que se prolongaron hasta avanzada la tarde. La presencia de parientes, vecinos, curiosos y prensa fue constante durante toda la jornada. Entre los observadores se encontraba una mujer que perdió a sus padres, fusilados durante la Guerra Civil. Fue un día de emociones para todos. Ermelino Varela, sobrino de O Cantador , explicaba así sus sensaciones: «Eu son albañil, e nestes pobos pequenos non hai enterrador. Entón cando hai que sacar as sepulturas, moitos chámanme a min, pero alí xa sabes o que vas atopar, e aquí, cando se empezaron a ver os restos, a emoción era moi grande». Ermelino Varela evoca la narración escuchada cientos de veces en boca de su madre y de su tía de las circunstancias de la muerte de su tío Emilio. De algún modo, este dramático episodio comenzó a cerrarse ayer. En cuanto la asociación verifique la identidad de los restos, los familiares organizarán un funeral conjunto y sepultarán a sus deudos en los respectivos panteones familiares. José Ramón, Ermelino, Jesús Fernández (sobrino de O Caramelo ) y el resto de allegados sienten una gratitud infinita hacia el colectivo que les ha permitido reconstruir, casi siete décadas después, este fragmento de la historia.