Vigilantes de varias playas dicen que muchas personas hacen caso omiso a sus indicaciones Este año ya fueron rescatadas numerosas personas, todas ellas de zonas del interior
08 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?o había pasado ni una hora desde que los socorristas habían sacado del agua el cuerpo sin vida de un celador del Hospital Xeral de Lugo, en la playa focense de Llas, cuando tuvieron que hacer una nueva intervención. Uno de los vigilantes de la playa realizó un trabajo encomiable para sacar a un hombre con problemas que estaba siendo auxiliado por otros bañistas. Como el mar no estaba en buenas condiciones y se estaban produciendo problemas, los socorristas optaron por colocar la bandera roja y ordenaron la salida del agua a muchos bañistas. Pues bien, pese a todo, algunos hicieron caso omiso. Situaciones como ésta se viven a diario en las playas de A Mariña, tanto es así que algunos socorristas se mostraron preocupados y creen que, posiblemente, una de las soluciones podría ser el aplicar sanciones a los imprudentes, como si fuese en la carretera. En Llas, en la tarde del domingo, no fue preciso otra medida más que el silbato que hicieron sonar los socorristas para no sólo llamar la atención de los temerarios sino también para dejarlos en evidencia con respeto a los demás usuarios del arenal. En lo que va de año dos vecinos de la capital murieron en los arenales de A Mariña, si bien es cierto que no fue por imprudencias sino por otras circunstancias. De todos modos, los socorristas insisten en que todos los días hay decenas de imprudencias, especialmente en fines de semana como el pasado en el que aumentó espectacularmente la concurrencia, especialmente de personas del interior. En Barreiros, el domingo, por ejemplo, hubo tres rescates a lo largo de la tarde; en A Areoura, fue preciso rescatar una embarcación neumática. El sábado, en Covas, una mujer sufrió una lipotimia y tuvo que ser trasladada a un centro de salud. «No se nos valora» La responsable de la Cruz Roja del Eo, que se encarga de atender las playas del municipio de Castropol, muy frecuentadas por vecinos de algunas zonas del interior de la provincia de lugo, indicó ayer que siempre se daban casos de bañistas irresponsables. «Cuando les dices algo, saben más que tú o responden que nadan perfectamente y que no hay problema, aunque la corriente los esté arrastrando mar adentro. Siempre saben más que el experto. A los socorristas no nos valoran y no se dan cuenta que no estamos para incordiar, sino para ayudar», señaló Begoña Díaz. Ante la proliferación de tanto desobediente playero, esta experta cree que una buena solución para hacerles frente sería que los «ayuntamientos dieran potestad a los socorristas para la imposición de sanciones; posiblemente así se ahorrarían muchos disgustos». También hizo mención a la posibilidad de llamar a la Guardia Civil cuando cualquier persona se introdujese en el agua con la bandera roja y desobedeciese las advertencias. Javier Díaz, Trosqui, jefe de los socorristas de Barreiros, en cambio, asegura que en su zona los bañistas respetan casi en la totalidad las recomendaciones, «aínda que sempre hai o clásico desaprensivo». Añadió que «o criterio que seguimos aquí, dende o primeiro día, é o de non transixir; marcamos unhos criterios e seguímolos a raxatabla». Díaz advirtió que pueden llamar a la Guardia Civil cuando algún bañista no respete las normas y advirtió que «unha bandeira vermella é coma un sinal de stop nunha carretera». El jefe del servicio de socorrismo de Barreiros considera que los vigilantes no deben imponer sanciones, «porque non son policías locales».