Crónica | Mondoñedo creó un jardín en su necrópolis El recinto funerario ha sido remodelado para convertirlo en un parque público
27 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l viejo cementerio de Mondoñedo podrá ser disfrutado a partir de principios del año entrante como zona ajardinada y de paseo. El gobierno de Mondoñedo, con el popular Luis Rego a la cabeza, es el impulsor del atrevido proyecto de remodelación llevado a cabo para que un espacio que estuvo siempre reservado a los difuntos y aislado por una alta muralla del mundo de los vivos, se abra para disfrute de vecinos y visitantes. La iniciativa ha supuesto un desembolso de más de 900.000 euros, cantidad que aportó el Ministerio de Fomento con cargo al 1% de la partida cultural y gracias a las gestiones realizadas en su momento, según recordaba Rego, por el que fue ministro de Sanidad popular «y buen amigo mío», Romay Beccaría. Según el munícipe mindoniense, las obras, a salvo de algunos remates y dos pequeñas edificaciones que enmarcan la entrada, están prácticamente terminadas y los resultados son «espectaculares». Rego está especialmente satisfecho de que un proyecto tan arriesgado y vanguardista para la idiosincrasia de los gallegos hubiera tenido la buena aceptación social y el respaldo que, según afirma, recibió. Cinco entradas nuevas comunican ahora el recinto con el exterior, facilitando la entrada a la gente; la intención, explica el munícipe, era hacerlo más permeable, que la gente acudiera allí a leer, pasear, que fuera un espacio de esparcimiento e incluso de reflexión filosófica y religiosa, una forma de aproximación a la muerte. Ahora allí se encontrarán un parque y la visita al cementerio se plantea como un recorrido dentro de esa área. Bancos, árboles frutales y paseos facilitarán el descanso a los visitantes. Está claro que pese a todo este aperturismo, no será la versión mindoniense del Trinity Church, donde los yupies y brokers de Wall Street se toman el sadwich de atún y la coca diet , pero igualmente se trata de una apuesta novedosa para aprovechar un espacio que estaba cerrado y deteriorado y que posee un interés histórico, arquitectónico y social singular. El alcalde explicaba algunas de las particularidades de este camposanto, cuya concepción arquitectónica responde a los planteamientos sociales del Siglo XIX. La necrópolis está estructurada en varias alturas, de manera que a la entrada, en la parte más baja, están enterrados los difuntos de las capas sociales más humildes; luego, en un plano superior, están los panteones y aparte, el cementerio civil. «Es un cementerio peculiar y merece la pena que sea conservado», señalaba Rego, recordando a la catedrática de arquitectura Lurdes Gómez Consuegra, que es la que concibió la idea de realizar un parque lineal que uniera la feria y la zona de la Alameda con el cementerio; el proyecto de rehabilitación del camposanto lo hizo Marta Geada y se complementó la inversión con el Plan de Rehabilitación dos Muiños.