Cuando ayer se le daban a conocer los datos sobre viviendas vacías en la comarca a Gervasio Cao, responsable de la Asociación provincial de Empresarios de la Construcción en A Mariña, no salía de su asombro. Llegó incluso a cuestionar los datos del Instituto Nacional de Estadística. «Eso es una barbaridad, tiene que haber algo mal». Y añadió: «¿Cómo puede haber en Foz mil viviendas vacías, casi tantas como destinadas a segunda vivienda?». Su primera impresión, sin embargo fue la de centrar el peso de esos datos en los cascos históricos y reflexionar en voz alta. «Todo el mundo sabe que hay mucha vivienda abandonada en los cascos históricos de Viveiro y Ribadeo. Pero Burela no tiene casco histórico. Aún así, esas viviendas, ¿cómo están catalogadas?». La reflexión fue entonces más allá: «Pero vamos a ver, la vivienda vacía ¿a quién pertenece? Porque da la impresión de que esos inmuebles no son de nadie». Una vuelta de tuerca más en busca de una explicación lógica para esas siete mil viviendas vacías. «Por un lado vivienda antigua, sobre todo en los cascos; después la vivienda para alquiler, porque el mercado ha caído debido a que mucha gente ha comprado vivienda propia, y en teoría esas viviendas pasan a estar vacías. No se, es mucho. Y después están los que compran para invertir, que suelen destinar esos pisos a alquiler, ¿cómo aparecen reflejados? ¿Como segunda, tercera, cuarta vivienda?». Un apunte más. «Hay gente que compra porque viene a veranear, ¿dónde se mete esta vivienda, dónde está encuadrada?», sigue preguntando Gervasio Cao. Y cierra el círculo: «Me da la impresión de que fallan los datos, de que aparecen consignadas como viviendas vacías una parte importante de las que se ocupan en épocas veraniegas o en puentes». Niega, al mismo tiempo que en A Mariña se pueda estar dando una burbuja inmobiliaria. «Es absurdo», asegura Cao. Pero datos exactos o no con la realidad inmobiliaria de A Mariña, el responsable zonal de APEC está convencido de que no influyen «para nada» en el mercado de la vivienda de la comarca. «La demanda es fuerte; casi se puede asegurar que en este momento, incluso la oferta es menor que la demanda que existe», asegura. Por primera vez reconoció además que el precio «se disparó un poco» y cae la primera vivienda. ¿La razón? «El precio es alto, y el poder adquisitivo de la comarca es menor que el de la gente que viene de fuera y compra su segunda vivienda para el verano»