TRIBUNA | O |
21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LAS DECLARACIONES DEL ALCALDE de Ribadeo, Balbino Pérez Vacas, publicadas el pasado domingo en este diario han generado todo tipo de opiniones. Era la primera vez que el regidor se extendía exponiendo su parecer sobre la supuesta crisis de gobierno, pero los términos en que se pronunció no fueron más duros que los que ha usado en otras ocasiones su socio, el primer teniente de alcalde, Fernando Suárez. Ante la polémica suscitada en los últimos plenos, ambos líderes se han querido situar ante su electorado fijando posiciones, quizás en un intento de partir de cero, de comenzar de nuevo, conscientes de que, lejos de brindis al sol, el único gobierno factible y viable en Ribadeo en este momento es el formado por la coalición de ambos partidos. Porque esa es la realidad que se impone cuando amaina la tormenta. Sin embargo, para partir de cero hace falta algo más. Se requiere cerrar heridas, fundamentalmente dos: el convenio colectivo (ahora a vueltas con la presentación de recursos) y el caso del acoso laboral, pendiente del dictamen de la comisión de investigación. Esas dos heridas son potencialmente volcanes que pueden explotar en cualquier momento. Pérez Vacas y Fernando Suárez lo saben, sin duda. Y para cerrar esas heridas hace falta que los dos partidos se muestren condescendientes el uno con el otro y propicien salidas, al coste que sea preciso, sabedores de que les quedan casi tres años de gobierno por delante para corregir errores. A veces da la impresión de que mejor les iría a Fernando Suárez y Pérez Vacas si no estuviesen tan pendientes de su entorno y de consejeros anónimos. Esos que insisten en hacer de rectificar un verbo en extinción en Ribadeo.