Un alcalde metido a pregonero

La Voz M. G. B. | FOZ

A MARIÑA

Crónica | Fiestas del Carmen en Cangas de Foz

30 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Dicen que en esta vida hay que valer lo mismo para un roto que para un descosido. Para lo serio y la fiesta. Lo mismo pasa con los alcaldes. Así, el regidor de Foz, José María García Rivera, dejó ayer su papel por unos instantes y se convirtió en pregonero de las fiestas del Carmen de Cangas de Foz. Las claves de un buen pregón, aseguran los expertos, son las de combinar de forma acertada las vivencias propias con el sentir del público. ¿Lo consiguió Rivera? Comenzó recordando el origen del topónimo: Cangas viene del latín canicas, sendero entre peñascos de difícil acceso. Las vueltas que da la vida, que no son siempre alegres, a pesar de ser días de fiesta; Quiquito, o los bailes en Carpacide con los apuros para invitar alas mozas de Cangas a Mary Brizard. «¡Qué tempos aqueles onde os cartos viñan contados!», recordó Rivera . Hoy, Cangas, a juicio del alcalde-pregonero, un lugar «con moito futuro», prometedor. Pero para ello, hay que plantear bien las cosas, y así Rivera añadió en su pregón un punto reivindicador:«Non podemos permitir que unha estrada cruce os núcleos de poboación e destrague o futuro desta terra». Concejal antes que alcalde, recordó sus gestiones para el paseo desde la iglesia a la punta dos Castros y compartió su primera preocupación cuando se presentó a la alcaldía: «Decidinme a gañar a parroquia». No se dejó nada en el tintero, de la gastronomía, al deporte, al mar y la cultura.