Crónica | Magrebíes en Foz piden una mezquita para orar Unos treinta marroquíes viven en la parroquia de Fazouro. Mohamed Dilami, uno de esos inmigrantes, confiesa que están integrados
08 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l desgraciado incidente ocurrido el pasado mes de mayo en esta parroquia, donde apareció muerto en la ría un joven inmigrante que acaba de llegar a la zona causó cierta inquietud entre los magrebíes asentados en la comarca. Dilami no elude el tema y confiesa decididamente que no quiere que aquí pasen las cosas que ocurren en el Sur: «En el Sur la gente no tiene peso. Aquí, desde Asturias a Coruña está todo tranquilo. Nosotros vivimos bien, estamos integrados, alquilamos viviendas sin problemas; trabajamos. Tenemos que defender esa imagen», afirma, recalcando que quieren vivir en paz. La imagen de la comunidad inmigrante en Fazouro no parece que se diferencie demasiado de la de cualquier otro vecino del lugar; los niños estudian en los centros públicos del municipio, se visten como el resto de los jóvenes y hablan gallego. La relación con el Concello puede decirse que es bastante estrecha: a través del ente municipal han participado en los cursos organizados (clases de español, clases de árabe dirigidas a la gente más joven, para que no pierdan el contacto con su lengua de origen) y ahora están con las gestiones para conseguir un lugar para orar y para realizar reuniones. Desde el gobierno de Foz la petición se ve con buenos ojos. El concejal Xaime Cancio, explicaba ayer que van a hacer un estudio técnico del edificio del apeadero de Feve de Fazouro para ver si es factible lo que piden los inmigrantes: habilitar dos espacios, uno en la parte baja y otro en el altillo para que puedan rezar por separado hombres y mujeres. Una vez realizado, si se confirma que la estructura es idónea, pasarán petición a Feve, a quien pertenece el local, para instalar en ese lugar un local de de culto para los magrebíes de toda la comarca. Una cuestión que condiciona al Concello a la hora de atender la demanda es el hecho de que los magrebíes piden tener el uso del edificio en exclusiva y esta circunstancia impide que se pueda poner a su disposición cualquier otro tipo de inmueble, ya que los que están disponibles son compartidos por otras asociaciones. La comunidad marroquí se ofreció a trabajar gratis o aportar dinero para realizar las obras necesarias. Una vez resuelto este tema pasarían a crear una asociación de inmigrantes; eso al menos es la intención planteada por Dilami. Desde el Concello lo ven bien, aunque creen que mejor sería que en vez de funcionar en asociaciones separadas, los inmigrantes se integraran en las que ya están funcionando; según Cancio, les han invitado hace tiempo a formar parte de la de vecinos, pero por ahora han declinado la oferta. Para Dilami el contar con una asociación propia les sería de mucha ayuda a la hora de plantear cualquier cuestión. Aparte de los cursos que llevan realizados, han recurrido al Concello para gestionar facilidades en la Jefatura Provincial de Tráfico para realizar el examen de conducir. Según Cancio, no han logrado que Tráfico les convalide el permiso de su país natal, como deseaban, pero sí que han conseguido que accedan a examinarles en la lengua que deseen. El tema del carné es esencial porque muchos son ambulantes.