LA TRIBUNA | O |
05 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.UNO SIEMPRE es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. En política es un hecho constatable. Pero, ¿por qué un político de un partido que ostenta el gobierno se desboca y acusa y reivindica, a y ante su propio partido? ¿Por qué otros optan por callar y se escudan en la confianza puesta en sus dirigentes? Hay también silencios sospechosos. La reinvindicación realizada por el alcalde de Xove esta misma semana es clara. Pero no es un debate nuevo. La novedad estuvo en que un alcalde del PP se levante en pie de guerra. Pero el de Xove no es un alcalde cualquiera. Es el del municipio en el que se asienta una de las empresas más importantes del mundo. Aún así, su peso no consiguió que la carretera de la costa, que no tiene 20 años de vida, se hiciera con visión de futuro. Ya en su comienzo era obsoleta, y no hace tanto que finalizaron sus obras con la variante de Foz. Cuando algunos políticos me decían que Jesús López podía protestar lo que quisiera porque no dependía de las ayudas de la Xunta, se me caía el alma a los pies. Nos consideran ciudadanos de tercera, y nuestros políticos también lo son; porque al final, no olvidemos, que si callamos, otorgamos.