Detrás de un camión

I. GONZÁLEZ

A MARIÑA

LA TRIBUNA | O |

25 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SUBÍA DESDE Viveiro hacia Xove, haciendo cola detrás de un camión cuba, como el resto de los conductores. Mientras hacía acopio de paciencia, para no perder los estribos por la cuesta estrecha y llena de curvas, escuchaba por la radio al ministro de Defensa que explicaba el dinero que se gastaron sus antecesores en la guerra de Irak. Llevaba meses muy cabreada con esa guerra, indignada por la gente que ha muerto, la de aquí y a de allí, por la situación de destrucción en la que han dejado Irak estos adalides occidentales de la libertad y la democracia, por el cinismo del discurso político del señor Busch y compañía. Y más indignada todavía por el apoyo incondicional del señor Aznar, que nos llevó a tal situación no sólo sin pedir explicaciones, sino también en contra de la gran mayoría de los ciudadanos de este país. Con la cifra astronómica que nos costó esa guerra podían haber mejorado la sanidad, la inversión en educación, construido unas cuantas carreteras, matado el hambre a unos cuantos millones de niños. Han optado por sumergir en la miseria a los ciudadanos de un país. En eso iba pensando cuando me di cuenta de que seguía detrás del camión. Paciencia.