Crónica | Fin de fiesta para la campaña del comercio del casco histórico de Viveiro Abarrotar la plaza Mayor no es fácil, pero los comerciantes lo consiguieron en un día laborable; aún no salen de su asombro con la respuesta que ha tenido su reclamo
01 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?De verdad toda la gente que ocupaba la plaza Mayor de Viveiro compra en la vieja ciudad? ¿Sabes la cantidad de personal que había en la calle? «De Viveiro, de Foz, de Burela, de Xove, y hasta de Ortigueira vimos gente en la fiesta, fue increible, no cabemos en nosotros, estamos muy satisfechos», explicaba ayer Óscar Rodríguez, presidente de la organización de la fiesta que abarrotó la ciudad en la noche del miércoles, el Centro Comercial del Casco Histórico de Viveiro. Lo reconocía hasta el propio maestro de ceremonias, Roberto, uno de los componentes de los televisivos Os Tonechos: «Mira que se xuntou xente, eh, se fora para traballar non había tanta». Y es que cinco mil euros son eso, cinco mil. El reclamo tiene magia, porque pocos son lo que rechazarían la posibilidad de que el genio de la botella -en este caso los comerciantes- les permitiera llevarse a casa caprichos o necesidades por valor de cinco mil euros sin tocar ni una miaja del propio bolsillo. Lo cierto es que según cálculos varios, alrrededor de seis mil personas se dieron cita en la plaza para tentar su suerte con alguno de las 190.000 papeletas que repartieron los comerciantes. Ayer se extraían las primeras conclusiones: «Es un hecho que se uede constatar que a Viveiro viene mucha gente a comprar, potencialmente, como nos decía el estudio, tenemos más de treinta mil clientes, y es así porque además tenemos una oferta comercial muy amplia, y nos lo reconocen». Nunca llueve a gusto de todos, en cualquier caso, y hubo quien mostraba su disconformidad con el hecho de que la fiesta del comercio del casco histórico de Viveiro hubiera sido un día laborable. Sin embargo, y así se pudo constatar, durante algunas horas en las que el casco está habitualmente desierto, la hostelería no estaba precisamente vacía.