RÁFAGA | O |
22 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.OFRECER servicios públicos es fácil. Otra cosa es mantenerlos y prestarlos con cierta dignidad. Ribadeo tiene un centro de día para ancianos donde la calefacción, que no el calor humano, brilla por su ausencia. Otra vez más, un conocido y poderoso caballero baila la sartén a su antojo e impide mimar como se merecen a nuestros mayores. ¿Qué pasaría si también fuese posible conocer cómo viven los ancianos asilados justo en el otro extremo de la comarca?