LA TRIBUNA | O |
27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LOS AIRES ANDAN revueltos los últimos días en Ribadeo. No es de extrañar. En juego o dando sus primeros pasos están cuestiones trascendentales por las que pasa el futuro del municipio. Eso se palpa en el ambiente; y el ambiente donde mejor se palpa es en las conversaciones de bar. Hoy, antes de almorzar, cumpliendo con la tradición de ir de vinos se podían oír charlas sobre la ampliación del muelle, la postura que adoptó el Concello en este tema, el cariz que está tomando el urbanismo en Ribadeo con edificios cada vez más altos -ya se sabe, bajo, entresuelo, cinco o seis plantas y dos, tres e incluso cuatro bajo cubiertas, para cumplir con la legalidad colándose por sus rendijas- y, como no podía ser menos, la autovía. En los últimos días los afectados están recibiendo la visita de técnicos que les informan qué propiedades van a ser expropiadas. A partir del día 1 están citados para el levantamiento de actas previo a la ocupación. En el último bar en el que entré la discusión trataba sobre lo que va a ganar y perder Ribadeo con la autovía. Es raro, pero hubo acuerdo. Y es que al pasar por el Puente de los Santos, Ribadeo parece un pueblo de estampa.