LA TRIBUNA | O |
18 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.AYER estaba en boca de todos. No se hablaba de otra cosa en Viveiro. Lo pude comprobar en dos cafeterías. Probablemente pasase lo mismo en cualquier otro establecimiento público en el que se entrase. Y no es para menos. La noticia es gorda. Importante. Y, sobretodo, sorprendente. En todos los sentidos. Me refiero, como ya se supondrán, a la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que permite el derribo de tres edificios de nueva construcción en Viveiro, sitos en la avenida Benito Galcerán. Esto debido a una denuncia de un particular. Los edificios carecen de estudio de detalle. La información la pudieron leer ustedes ayer en estas mismas páginas y hoy se ofrece una amplia cobertura informativa igualmente en La Voz, en las páginas 2 y 3 de esta edición. Ayer fue un día ajetreado. Tremendo. Los propietarios de los inmuebles están sumamente preocupados, como es lógico y normal. El alcalde se reunió a media tarde con el denunciante, un particular, y con el constructor. Se trata de llegar a un acuerdo, aunque inicialmente el Ayuntamiento de Viveiro ya anunció que presentará, si no lo presentó ya, un recurso de casación ante esta sentencia del TSXG. Luego, a las 20 horas, hubo un pleno extraordinario, urgente, para tratar este mismo asunto. A la hora de elaborar estas líneas aún no se había celebrado el pleno. Hoy está previsto que el alcalde viveirense se reúna con los vecinos afectados, propietarios e inquilinos de los inmuebles. Les informará de lo acordado en pleno. También con el constructor y el denunciante. Es un tema de envergadura, ciertamente.