?l conocido como caso edificio Anidos sigue generando polémica entre el gobierno local (PSOE) de Foz y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) tras varios años de enfrentamientos que aún no han llegado a su término, pues el Ayuntamiento recurrió el último fallo judicial. El concejal del Bloque, Ramón Ermida, pedía esta misma semana a través de una nota de prensa que el gobierno socialista acepte y respete las decisiones judiciales y asuma las responsabilidades políticas que, a criterio de Ermida, tiene el Ejecutivo en este asunto y explique a los vecinos qué solución le dará al problema «onde os meteu a sabendas, porque así fora advertido polo seu concelleiro de Urbanismo, ao conceder a licencia». El BNG afirma que «o último auto do TSXG, que se suma ás cinco sentencias anteriores que veñen dar a razón ao BNG sobre a ilegalidade do edificio Anidos achega máis ao seu fin este litixio de máis de sete anos que abre a porta á demolición por irregularidade urbanística deste edificio». Los nacionalistas consideran que estas sentencias representan una condena a la política urbanística del gobierno de Rivera en Foz, «connivente cos sectores especulativos e ao servizo de intereses particulares que pouco tiñan que ver cos intereses maioritarios dos focegos». Barbaridad El alcalde focense calificaba ayer de «barbaridad» las afirmaciones del BNG, al que acusa de crear alarma social. Rivera asegura que la última sentencia judicial le viene «moi ben» a los intereses del Concello de Foz y a las personas que viven en el inmueble, «pois xa non se fala de que existen plantas ilegais, senon que fala de que hai unha entreplanta que non figuraba no acordo da comisión de goberno de 28 setembro de 1999». Explica el alcalde que mal podía estar incluida dicha entreplanta, ya que se construyó con posterioridad al acuerdo de la comisión de gobierno, en 2001, para habilitar el comedor de un restaurante y sin que el propietario pidiera licencia para ello. Rivera indica que la normativa en vigor permite esta construcción y por tanto la entreplanta es legalizable y así se le exigió, dice, al propietario. El alcalde focense añade por último que el edificio colindante existió el mismo problema y un vecino puso denuncia, pero la desestimaron los mismos jueces que llevan el caso Anidos argumentando que una entreplanta de las dimensiones permitidas por las normas, no es una planta a efectos de cómputo del número de plantas, concluyó.