LA TRIBUNA | O |
27 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.EN DÍAS COMO el de ayer queda claro que el gran inconveniente para Galicia no es el chapapote, que también, sino el mal tiempo. La evidente conclusión, sin vuelta de hoja, es que si llueve no hay turistas, con o sin pichi en nuestras playas. Además, declaraciones como las de Martín Villa asegurando que a principios de julio el Prestige dejará de verter fuel animan a combatir el pesimismo generalizado. Pero tampoco hay que ocultar la realidad y sería de imprudentes -por decirlo suavemente- pensar que el chapapote no va a repercutir en la temporada estival. Basta formularse una pregunta. Si usted dispusiese de x pesetas para irse con su familia de vacaciones y estuviese en Madrid, ¿se arriesgaría a venir a Galicia? Claro que el fuel va a repercutir. De hecho ya lo está haciendo, como lo demuestra la cantidad de pisos pendientes de alquilar en julio. La cuestión capital no es ésa, sino qué hacer -es decir, qué se ha hecho- para paliar sus efectos. Las últimas campañas de promoción de A Mariña emprendidas por los ayuntamientos se centraron en tratar de «vender» la idea de que la comarca es mucho más que sus playas: gastronomía, fiestas, costumbres, culturas, un clima moderado... Es el momento de demostrar si realmente el mensaje ha calado o si, en definitiva, A Mariña depende, como el resto de comarcas, del sol. Pero lo que no lleva a ningún sitio es negar la mayor, que no hay chapapote ni va a influir. La primera premisa de la publicidad efectiva es, invariablemente, decir la verdad. Por eso, llegados a este punto, lo mejor es desear que haga buen tiempo.