Las dos caras del campo

X.M. Palacios RIBADEO

A MARIÑA

ANA BALSEIRO

Ganaderos de la comarca enseñan a campesinos holandeses su sistema de trabajo con vacas frisonas, mientras llevan meses en un momento crítico por el precio de la leche

04 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los ganaderos agrupados en el Club Holstein de la comarca, un colectivo dedicado a la producción de leche con reses frisonas, conocen el sabor dulce y el amargo de su trabajo: por un lado, sus esfuerzos de mejora genética, que los han llevado a importar embriones de Canadá, han merecido interés en otros países europeos; por otro, el precio que cobran últimamente por la leche, alrededor de 29 céntimos por litro, les reduce el beneficio de la producción a extremos que consideran preocupantes. Hace varias semanas que representantes de una explotación ganadera de Holanda visitó el Occidente para observar el trabajo de mejora genética que realizan los granjeros del Club Holstein, y la impresión fue favorable: el secretario del club, Joaquín Méndez, explicó ayer que no se descartaba la futura venta de embriones a esa explotación. Los embriones traídos de Canadá, cuyo precio puede oscilar entre los 600 y los 900 euros, ya han permitido el nacimiento de unas diez crías, y uno de las machos incluso podría dedicarse a toro semental. Las vacas mejoradas genéticamente no aumentan su producción de leche, pero sí pueden mantenerla más tiempo, según precisa Méndez. «No hay recuperación» Mientras tanto, el sector ganadero constata desde el pasado otoño que «no hay recuperación» en el precio de la leche, lo que significa, en opinión de Joaquín Méndez, que sólo se cubren «a duras penas» los gastos de producción. «No hay el beneficio que tiene que haber», sostiene el secretario del Club Holstein. El escaso margen entre gastos e ingresos ocasiona que el sector trabaje con cautela.