La sufrida esposa del político

José Francisco Alonso Quelle
José Alonso RIBADEO

A MARIÑA

MIGUEL

Llamadas telefónicas a todas horas, una agenda apretada y el escaso tiempo libre son algunas de las consecuencias para los familiares de un edil

09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay todo tipo de opiniones, pero las esposas de los políticos (pulsamos la opinión de ellas) suelen asumir su papel con resignación. A más responsabilidad de gobierno más perjuicios para la «sufrida» compañera. Elvira Fanjul, esposa de José Duarte, primer teniente de alcalde en Ribadeo, dice que cada caso es diferente. En el suyo deben recurrir a contratar a una persona para cubrir el hueco que deja Duarte: «Pensamos que al jubilarse íbamos a disfrutar un poco más del tiempo libre, pero ha sido al revés». Quizás por ello su decisión de presentarse de nuevo con el PP y en un número de salida (el 3) no fue muy bien tomada por una de sus hijas. «A él lo que le gusta es cumplir con la gente. Es muy responsable y antepone las horas que tiene que estar en el ayuntamiento a cualquier otra cosa. Lo llaman para ir firmar un papel y va a al instante, aunque esté haciendo otra cosa». Llamadas por teléfono a todas horas y no poder hacer planes son otras consecuencias de su trabajo. Marisa, esposa del concejal nacionalista en Mondoñedo y diputado provincial Xusto Fernández Haro, comparte trabajo con éste en una tienda del centro de Mondoñedo: «Claro que afecta á vida familiar, pero é moito tempo o que leva adicado á política, e acabas por acostumarte». De todos modos, hace años se enfadaba a menudo, cuando Haro formaba parte del gobierno mindoniense: «Chamaban á casa a todas horas e iso cabreábame, ainda que ás veces non me decataba». Begoña, mujer de Ramón López, concejal socialista ribadense, lo lleva muy bien, quizás porque es militante activa del PSOE. Ahora la vida le ha cambiado, al ser madre de una niña: «Te acostumbras, pero la labor política siempre interfiere en el ritmo de vida de una familia. La gente piensa que sólo se está en política para beneficiarse, pero nada más lejos de la realidad. Si realmente te gusta estás veinticuatro horas a disposición de la gente». Por su maternidad, participará menos en la campaña recién iniciada: «Estos quince días son de locos. Y los quince anteriores». ¿Y las críticas en los medios de comunicación? «Se asumen, pero te fastidian más que nada por cómo le pueden afectar a tu familia?».